Otra de las favoritas para ganar la Palma de Oro, junto a Kiarostami o Haneke, es la esparadísima obra del director canadiense David Cronenberg, Cosmópolis. Una obra en la que parece volver a la senda habitual de su filmografía, abandonada en sus últimas tres películas por un mayor realismo, y que han llegado de forma más mayoritaria al público: A History of Violence (Una Historia de Violencia), Eastern Promises (Promesas del Este) y A Dangerous Method (Un método peligroso). Así, los fans acérrimos del David Cronenberg de siempre están de enhorabuena, y esperan ansiosamente el nuevo estreno.

Además, Cronenberg parte de la novela de uno de los escritores más arriesgados de EEUU, Don deLillo, lo que todavía ha generado una mayor intriga acerca del resultado de la conjunción de dos mentes que siempre quiebran convenciones. La obra se ha presentado un día después que The paperboy, de Lee Daniels, y que Post Tenebras Lux, de Carlos Reygadas.

Cosmópolis narra un día en la vida de un millionario en su rumbo por Manhattan, mientras la ciudad se encuentra sumida en un caos financiero, colmada de manifestantes como ocurrió este mismo año con el movimiento Occupy Wall Street. Denuncia la sumisión del ser humano al dinero, pues llega a fundar una relación del individuo con el mundo basada en la transformación de los sujetos en objetos. Del mismo modo, la obra denuncia la evaporación de la producción en finanzas, de modo que el capitalismo se vuelve incorpóreo, inmaterial y, por ello, volátil y falso. Cronenberg, obsesionado con el tema, escribió el guión en 6 días:

Es un tema importante, y que nunca había tratado realmente: el dinero. El poder del dinero, la forma en que configura el mundo. Para hablar de este tema, no he necesitado realizar investigaciones concretas sobre el mundo de las finanzas. Podemos ver a sus representantes por todas partes.

La obra cuenta con un casting impresionante, y va a suponer una prueba de fuego para demostrar la capacidad interpretativa de la estrella británica Robert Pattinson, que encarna al millonario desalmado. Pero no hace sombra al resto de participantes, entre los que encontramos a la francesa Juliette Binoche, Paul Giamatti y Mathieu Amalric.

En la rueda de prensa, Cronenberg ha hablado de su concepción del cine y su aplicación en Cosmópolis:

Los últimos veintidós minutos de esta película son como una pieza de teatro. Es como si la película tuviera un cortometraje. La cámara se acerca y luego se aleja del actor. En mi opinión, la esencia del cine es lo que dice el rostro de un ser humano. De regreso en mi caravana, miro las tomas, la iluminación... Me fijo en todos los detalles. Hacer esta película no fue fácil.

La película se sustenta en el personaje interpretado por Robert Pattinson, del que habla Cronenberg:

Sería muy fácil decir que el personaje de Robert es una especie de vampiro que chupa la sangre de Wall Street. Pero un actor no puede encarnar algo abstracto. Es un personaje auténtico, que tiene un pasado. Cosmopolis evoca el espectro del capitalismo. Prácticamente cito el manifiesto de Karl Marx.

Robert Pattinson habló también sobre la preparación del personaje:

Pasé dos semanas encerrado en la habitación del hotel, preocupado, no sabía muy bien qué hacer. Fui a hablar de la película con David y él me dijo: "¡Comencemos y ya veremos!". No es posible preparar este personaje como lo haría con otro. El guión me gustó porque era lírico, parecía que estuviéramos entonando una canción. Presentamos un mundo que no tiene sentido y que debe ser purificado.

Y también habló sobre su colaboración con Cronenberg:

David se ausenta a menudo para verificar lo que hemos filmado. Habitualmente, los directores nos hacen preguntas y se cansan. David nos escucha. Se fija en todo. ¡Tienes que permanecer atento cuando trabajas con él!

Cronenberg lleva una trayectoria fundada en un concepto que ha roto los esquemas de representación audiovisual: la nueva carne. Se trata de una nueva forma de relación del individuo con el cuerpo, que se funda en el masoquismo y en la deformación. Es la forma más extrema de protesta, y la única que queda, cuando el sistema impide la libertad de acto. Si el ser humano no puede modificar el entorno, se modifica a sí mismo, y cada agujero que se perfora, cada deformación que se realiza, se convierte en un acto de protesta y en una reivindicación de la libertad. En este concepto entran películas como La mosca, o Existenz. Pero a estos temas también añade la locura, muy presente en la vida familiar del director, y que irrumpe con fuerza en Videodrome. Con Cosmópolis parece regresar el Cronenberg más radical.

Fotos: Página Oficial del Festival de Cannes