Hoy ha llegado uno de los momentos más esperados del festival de 2012. Y la causa de esta expectación es el regreso del tándem formado por el director austriaco Michael Haneke y la actriz francesa Isabelle Huppert, que tanto nos conmocionó en Le pianiste (La pianista), donde muestran la vida de una profesora incapaz de disfrutar el sexo de acuerdo a las concepciones de la clase burguesa a la que pertenece. En esta ocasión se trata de Amour (Amor), rodada en Francia y presentada esta mañana en el festival.

Su nueva obra promete las mismas dosis de subversión de la moral burguesa que ya ofrecía Le Pianiste. De hecho, los personajes comparten profesión: un matrimonio de ancianos son profesores de música, y la mujer anciana se queda parapléjica debido a una enfermedad degenerativa, lo que obliga a su hija a volver al hogar para cuidarlos. En esa nueva dinámica familiar, el amor y el odio se tejerán a partes iguales en las relaciones entre los miembros, que Haneke diseccionará con su habitual frialdad y distancia, pero de forma certera.

Michael Haneke hace películas que muestran, siempre eludiendo una superioridad moral que enjuicie a los personajes. En la rueda de prensa ha hablado sobre la intención, o mejor dicho, sobre la no intención de su película:

No escribo películas para demostrar nada. Cuando se llega a cierta edad, el sufrimiento inevitablemente te conmueve. Es todo lo que quiero mostrar, no hay nada más. Por eso el rodaje se hizo en un apartamento. No quería entrar en una habitación de hospital, para hacer algo que el público ha visto una y otra vez. No había que cambiar nada. Finalmente, estoy muy contento de haber hecho una película simple.

La utilización de los rostros de los ancianos advierte de la sinceridad del film, pues en ningún momento se trata de ocultar la edad, el envejecimiento, el paso del tiempo que ha construido cordilleras en la piel de los protagonistas. Pero sin ningún ánimo grotesco: es la búsqueda de la belleza que llega a su declive. Los dos actores que encarnan a los ancianos han hablado, en la rueda de prensa, del placer que ha supuesto su participación en la obra. Emmanuelle Riva, la mujer, afirma su comodidad en el trabajo:

Me sentí en confianza con Michael Haneke, sabía que juzgaría mi actuación de forma justa. Cuando me dijo que no me fuera con sentimentalismos, comprendí inmediatamente. Creo que el camino que hicimos juntos no fue difícil, al contrario, por las mañanas corría al plató y por las noches dormía en mi camerino.

Por su parte, el anciano, encarnado por Jean-Louis Trintignant, ha admitido la excepción que ha supuesto su actuación en Amour:

Hace mucho tiempo que no hacía películas. No quería hacer cine y me gusta mucho el teatro. Acepté el papel sólo porque fue Haneke, uno de los mejores directores del mundo, quien me lo propuso. ¡Pero ya no haré más! Creo que soy mejor en teatro que en cine porque en el teatro no me veo. En esta película, sin embargo, por primera vez me dio gusto verme

Haneke es un clásico del festival. Ganó la Palma de Oro en 2009 con Das Weisse Band (La cinta blanca), un retrato de la moral de la Alemania de los años veinte en un pequeño pueblo, intentado rastrear, en los pequeños gestos de los personajes, el origen del nazismo (el huevo de la serpiente, como lo llamaría Ingmar Bergman). También obtuvo el Premio al mejor Director y el Premio del Jurado Ecuménico por Caché (Escondido), en 2005, una cinta donde se recurre al argumento de la desintegración de un matrimonio burgués por una amenaza exterior, en este caso la llegada de unas extrañas cintas (como ocurre en Lost Highway, de David Lynch).

Fotos: Página Oficial del Festival de Cannes