Hay fechas en las que las parrillas de televisión se llenan, año tras año, de los mismos títulos. Sucede en Navidades, pero también pasa lo mismo en Semana Santa. ¿Quien no ha visto, una y otra vez, alguna de las múltiples versiones que hay sobre la vida de Cristo se emiten en estas fechas? Cualquiera menos las de Pier Paolo Pasolini, Martin Scorsese o Mel Gibson que, por diferentes motivos y razones, no suelen programarse. Si el año pasado proponíamos unas intensas sesiones dobles de cine místico y religioso para pasar el día de resurrección, propongo este año algo más sencillo, como una selección de cine de romanos, pero alternativa o, cuanto menos, que no sean los títulos obvios que se pueden ver en televisión.

Debo decir que me encantaría comenzar esta lista con una película que se desarrolla en los años setenta y en la que un individuo se erige como el nuevo Mesías, a la manera en la que sucede en Jesus Christ Superstar, pero que en lugar de acabar en la cruz, es encerrado en un manicomio. Lástima que la viera hace demasiado tiempo y no me acuerde de su nombre, ni del de sus responsables.

10. Life of Brian

Para versiones alternativas, ustedes perdonen, pero ninguna como la que Monty Python ofrece de un joven que nace el mismo día y a pocos pasos de Jesucristo. Quizás lo único que les faltó incluir es que la estrella que guía a los reyes magos pudiera haber sido la misma nave extraterrestre con la después se encontraría el propio Brian.

9. Nazarín

Luis Buñuel adaptaba en 1958 la novela de Benito Perez Galdós en la que Francisco Rabal interpretaba a un sacerdote que, en su intento de llevar una vida pura y honesta, acababa siguiendo los pasos de Cristo. Aunque no recibía, ni mucho menos, la misma respuesta que éste.

8. A Clockwork Orange

Puede que los fragmentos sobre la vida de Cristo incluidos en esta obra maestra de Stanley Kubrick sean breves, pero no pueden decirme que no son delirantes. El drugo Alex, interpretado por Malcolm MacDowell, disfruta leyendo la Biblia, pero no por aquello que cuenta, sino precisamente, por la manera en la que él lo interpreta.

7. Cabiria

En este año que tanto revuelo ha causado una película muda, igual alguno se ve con ganas de comprobar por sí mismo qué fue lo que impresionó tanto a David Ward Griffith como para animarle a realizar su Intolerance, que por cierto uno de sus fragmentos trata la vida de Cristo. Máximo representante del cine colosal o peplm, como se le diera más tarde en llamar, Giovani Pastrone realizaba en 1914 Italia una película descomunal inspirada muy libremente en la novela de Gustave Flaubert, Salambó.

6. Satyricon

Antes de Cristo, pero después de Fellini reza con mucho acierto el tráiler de Satyricon. En la Roma del siglo primero después de Cristo, dos estudiantes, Encolpio y Ascilto, discuten sobre su propiedad sobre el adolescente Gitone. El niño escoge a Ascilto. Sólo un terremoto salva a Encolpio del suicidio. A partir de entonces, Ascilto vivirá una serie de aventuras y desventuras para conocer nuevos amores. De extravagante, más que alternativa, podríamos tildar la adaptación que Federico Fellini hace de los textos de Petronio, que ofrece una visión de Roma a la que no estamos acostumbrados y que tenía entre sus influencias la del también excéntrico Alejandro Jodorowsky y su adaptación cinematográfica de Fando y Lis, la entrañable obra de Fernando Arrabal.

5. Julius Caesar

La pluma de William Shakespeare dio para mucho, y entre dramas, comedias, tragedias y cuentos fantásticos, tuvo lugar para una historia de romanos. Joseph L. Mankiewicz hacía una magnífica adaptación de su obra en una película de 1953 con un espectacular reparto en el que destacaba un fabuloso Marlon Brando que bordara a la perfección aquel magnífico monólogo en el que repetía que Brutus era un hombre honrado, reforzando, precisamente, la idea contraria.

4. Caligula

Atrevida es sin duda el biopic que Tinto Brass hacía en 1979 sobre uno de los más crueles emperadores romanos. Sin embargo, tan sólo se limitaba a mostrar los excesos y excentricidades que popularizaron a Calígula, que asumió el trono del Imperio romano tras asesinar a su antecesor. Si la pluma de Gore Vidal también estuviera al servicio de otra película de romanos tan mítica como Ben-Hur, que además también es una curiosa película gay, el no menos excéntrico Malcolm MacDowell daba vida al tirano emperador. Toda una "epopeya sobre la orgía del poder", como decía su propio director. Lo que está claro es que los italianos no miran a su pasado de la misma manera que lo hacen los estadounidenses.

3. The Eagle

Si Gladiator, la película que dirigía Ridley Scott en el año 2000, era un película algo Shakespeariana, apesar de que tenía su interés, tan sólo cogía los clichés del género de romanos para hacer una película de acción a la antigua, pero con los recursos contemporáneos. Una década más tarde, el documentalista Kevin MacDonald, nos traía una película de romanos que, si bien no tenía el mismo éxito, sí que utilizaba todos sus recursos para contarnos una historia de romanos tan moderna como contemporánea. Si Ridley Scott no llegaba más que a insinuar que en los tiempos de Marco Aurelio la homosexualidad era una práctica habitual, Jamie Bell y Channing Tatum hacen de su relación uno de los valores más interesantes de su búsqueda por lo que queda de la Legión Novena, que había desaparecido en las salvajes tierras del Norte de Escocia en el siglo II después de Cristo.

2. Spartacus

Infinitamente más adelantado que Ridley Scott estaba ya Stanley Kubrick en 1960, cuando hacía una película de romanos que sigue siendo tan moderna hoy en día como el día de su estreno. Ganadora de cuatro Oscar, la película cuenta con un fascinante secuencia de créditos de Saul Bass y muchos momentos intensos y vibrantes que hacen que su visitando siempre sea un auténtico placer. ¿Y tú que comes ostras, caracoles o las dos cosas?

1. Sebastiane

Para los que pensaron que Mel Gibson fue el primero que se le ocurrió hacer una película en una lengua muerta, aquí tienen la prueba de que se le habían adelantado. Derek Jarman dirigía en 1976 el que era su primer largometraje, recreando la vía y martirio de un soldado romano del siglo IV que sería posteriormente canonizado como santo, San Sebastián, para llegar a convertirse en el siglo XX en un icono de la cultura homosexual. ¿No resulta irónico que haya empezado haciendo una recopilación de cine de romanos y haya terminado pareciendo un ciclo gay?