Uno de los mitos más intrigantes de la historia del siglo XX es, precisamente, el nacimiento de una doctrina que pone en duda cualquier mito. Bien digo doctrina: metodología, en síntesis, forma de ver las cosas, cosmovisión, forma de hacerlas... El psicoanálisis emergió en el mismo momento en que las condiciones de producción de conocimiento viraban cada vez más hacia un aspecto del saber concentrado en el detalle, en lo mínimo que condicionaba y alteraba al todo del cual esa parte es apenas un componente. Y si revisamos la situación, las cosas eran bastante claras en ese momento: psiquiatría, frenología, la propia psicología como práctica que se desprende tarde de la filosofía, todos estos saberes de las ciencias blandas, humanas, comienzan a obsesionarse por el detalle (¿o acaso la locura no emerge, precisamente, del elemento mínimo que determina el todo? Por algo está el viejo mito/práctica de la extracción de la "piedra de la locura").

Que el cine encuentre interesante narrar este mito no nos debe sorprender: lo que nos debe sorprender es que haya sido David Crononeberg el que se haya encargado de poner todos los reflectores sobre la historia de Carl C. Jung y Sigmund Freud y que, basándose en el libro del cual la reciente "A Dangerous Method" es una adaptación, dramatice precisamente los comienzos de un saber que marcaría a fuego todo el siglo pasado, todo lo que va del actual y, encima, lo haga desde una perspectiva ascética, para nada melodramática (o, al menos, no con el clásico dramatismo al cual nos tienen acostumbrados los norteamericanos con sus "historias interesantes de hombres interesantes").

¿Falta dramatismo?: no, para nada, la película parece casi totalmente objetiva acerca de lo narrado, hay inclusive ciertos planos que nos recuerdan a la profilaxis con la que Cronenberg diseccionaba las prácticas sexuales de los personajes de "Crash" (1994), o esa misma ascesis de la vida burguesa y rutinaria de los afectados por el advenimiento de la violencia y la otredad en la genial "A History of Violence" (2005)... Parece mentira tener el dato cierto de que los primeros filmes de Cronenberg hayan incurrido en el gore más absoluto y de que ahora estemos hablando de un director que, en esta última película, no muestra sangre. Claro que hay ciertos usos de la cámara que lo revelan como el mismo director de siempre, como alguien que logró dominar un procedimiento y lo tiene lo suficientemente incorporado como para constituirlo su estilo particular, pero si se revisa "A Dangerous Method" o "Eastern Promises" (2007) -- junto con la ya citada "A History..." creo que, al menos por el momento y hasta que aparezca "Cosmópolis" (2012), constituyen una trilogía --.

Tenemos, si se quiere, el grado de dramatismo justo como para que la historia funcione y nos muestre el conflicto medular: Jung, hombre apasionado por la así denominada "talking cure" de Freud empieza a tener sentimientos encontrados con respecto a una de sus pacientes, una tal Sabina, interpretada por una notable Keira Knightley. Jung finalmente se entrega a sus deseos en el medio del comienzo y posterior declive de su relación con el inventor del nuevo método: un Freud personificado de manera magistral por Viggo Mortensen.

La película es una cinta medida, con altos contenidos de diálogo entre los personajes e, inclusive, una notable presencia de términos específicos de la práctica psicoanalítica, pero -- a diferencia de los comentarios de algunos críticos que he oído en mi país -- no es una cinta aburrida: muy por el contrario, es uno de esos trabajos que exigen al espectador un grado de atención superior, para luego gratificarlo con una notable cinta de un cada vez más imprescindible director.

cuatro estrellas