Con un reparto internacional, en el que destacan Clive Owens y Daniel Brühl, hace un par de semanas se estrenaba Intruders en los Estados Unidos. Última película dirigida por Juan Carlos Fresnadillo, tercera de su filmografía y segunda que rueda en inglés, que ya pasara por las pantallas españolas a tiempo de ser incluida en las nominaciones a los premios Goya, en los que Pilar López de Ayala obtuviera una nominación a la mejor interpretación femenina de reparto, así como también comparecía en la categoría de mejores efectos especiales.

Es curioso que cuando muchos cineastas internacionales miran hacia el cine norteamericano, en aras de dotar a sus películas de un aura universal, el director de origen tinerfeño prefiriera fijar su modelo a seguir en el cine británico, no perdiendo por ello su propia identidad española. La influencia es además muy concreta pues si 28 Weeks Later fuera la secuela de una película dirigida por Danny Boyle, 28 Days Later, en el reparto de Intruders interviene también Kerry Fox, que fuera la protagonista de Shallow Grave, la ópera prima de Danny Boyle. Si Fresnadillo falla estrepitosamente en la selección de su banda sonora, que casi es la mayor virtud de su modelo británico, acierta de pleno en la historia que cuenta y en su aproximación formal, aunque no del todo en la visual.

La dualidad idiomática de las dos historias a través de las que se desarrolla el guión, escrito por el propio director en colaboración con Jaime Marques -responsable de títulos como Noche de reyes y Ladrones, que también dirigía-, contribuyen a que el cineasta se mantenga fiel a sus orígenes, así como a sus influencias. La dualidad forma parte también del germen mismo de su relato, a mitad de camino entre el género fantástico y el drama psicológico, consiguiendo una simbiosis que permite que si en un principio parece realmente que estamos ante un relato fantástico. Cuando asoman las señales de traumas y tragedias familiares, ya no nos importa si estamos realmente ante lo primero o ante lo segundo, de la misma manera que no importa si es más una película española o inglesa.

Puede que en algún momento de la proyección, alguna señal parezca anacrónica o fuera de lugar, también hay algún personaje molesto o situaciones resueltas con algo de celeridad, pero cualquier duda o molestia queda resuelta con un giro de guión que enlaza a la perfección tanto las dos historias que cuenta y las razones y motivos de las dos lenguas y localizaciones, así como sirve de perfecto puente entre lo fantástico y lo psicológico. Por eso Fresnadillo no da demasiados detalles del entorno de sus personajes, fijando la atención muy cerca de ellos y consiguiendo un perfecto clímax para el final de la película.

Una atmósfera que tan sólo es enturbiada por una insoportable y predecible banda sonora de Roque Baños, ausente de total entidad y personalidad y repleta de alusiones a Bernard Herrmann. Más que un auténtica banda sonora, y en oposición a la influencia británica y europea del director, el compositor se empeña en ofrecer una colección de efectos de sonido que pretenden contribuir al espíritu de cada secuencia, es decir, efectos de miedo en las secuencias inquietantes, efectos rítmicos en las secuencias de persecución y este tipo de recursos que tanto predominan en el cine estadounidense.

Casi podría decir que ésta es la única tara de Intruders. Pero entonces ¿por qué pasó sin pena ni gloria por la cartelera española? Probablemente porque el tono visual de la película responde al de una película clásica, más que al del cine contemporáneo, a pesar de que parece estar rodada en escenarios naturales, más que en artificiales decorados. Quizás sea la fotografía de Enrique Chediak -vinculado con Fresnadillo ya en 28 Weeks Later y con Danny Boyle en 127 Hours- la que no termina de encajar en las dos historias que forman el relato. Probablemente por exigencias del giro final, pero eso ya no lo voy a desvelar. En cualquier caso Intruders es una película muy recomendable que, si se disfruta mejor fuera del contexto de su estreno, todo indica que ganará con el tiempo.

3 estrellas