
Sabíamos que la gala de la entrega de Premios de los Goya, los galardones del cine español, no eran ni por asomo como otra entrega de premios, sobre todo por el cuidado por el que las galas suelen ser tratados. A las 20 horas comenzaron a llegar los invitados y uno a uno pasaron por la alfombra roja. Como es normal, las estrellas del cine español, y algún que otro invitado internacional, lucieron sus galas de una manera espectacular, como muestra un botón, pero no fue glamour todo lo que se vivió en la gala, ya que no sólo se habló de cine durante ella, sino que la política siempre forma parte de la cultura española y en la gala, desgraciadamente, no pudo faltar.

La presentadora de la 26 edición de los Premios Goya no fue otra que la monologuista Eva Hache. He de reconocer que no me pareció una buena idea su elección, me baso solamente en una opinión personal. La gala comenzó con un número personal al estilo ‘Broadway’, supongo que pensaron que era una buena manera de comenzar, pero teniendo en cuenta que excepto dos de los participantes, los actores Adrián Lastra y Asier Etxeandía cantan, el resto de actores que participaron en el número musical dejaron mucho que desear. Actores como Belén Rueda, Miguel Ángel Silvestre, Adrián Lastra, Lucía Jiménez, Manuela Velasco, Victoria Abril y Asier Etxeandía participaron en el número de presentación.
Tras el speech de la presentadora, basado en política y cómo la crisis afecta a la taquilla española, si es que en realidad ese es el motivo que realmente afecta a la falta de espectadores, que no lo creemos. El momento más emotivo de la gala comenzó pronto, y no precisamente por la entrega de un premio, sino por la aparición en el escenario de la actriz Silvia Abascal, tras haber sufrido un ictus cerebral hace varios meses.
Aunque la seguridad de la gala había sido enorme para que ningún infiltrado se colase en el escenario para interrumpirla, no lo consiguieron, ya que hasta en dos ocasiones se colaron en el directo para reivindicar sus opiniones. En una de las ocasiones, en la entrega de uno de los premios, un espontáneo se coló encima del escenario y dijo unas palabras por el micrófono, en tora de las ocasiones un Anonymous paseó por la primera fila del patio de butacas con una pancarta a la entrega de otro de los premios.
El cantante de rap y ‘nuevo actor’ El Langui comenzó con un rap al más estilo 8 Mille, aunque a la española, claro. En el número participaron Javier Gutiérrez, Juan Diego, Antonio Resines y Tito Valverde.
A pesar de que en la gala se pidieron discursos cortos y que no se agradeciesen a los típicos: mamá, papá, mi pareja, mi abuelo y demás, sí que tuvieron sus minutos (y largos) el director Enrique González Macho, reivindicando el cine y el apoyo por parte del gobierno, y Santiago Segura, que no entendía por qué su Torrente no estaba nominado a ninguna de las candidaturas teniendo en cuenta de que había sido una de las películas más taquilleras del año.
Y le tocó el turno al premio a la mejor actriz, que lo presentó Jorge Sanz y Victoria Abril, premio que se llevó Elena Anaya, por La Piel Que Habito.
Un Cuento Chino fue la película ganadora a la mejor película iberoamericana, algo que ha causado repercusión fuera ya que se consideró que no era merecedora de ese honor.
Las apariciones más estelares de la gala fue la de los actores Melanie Griffith y Antonio Banderas y la del director manchego Pedro Almodóvar, que estaba resentido con la academia desde hacía años.
Después de la gala sí que hay que decir que este ha sido uno de los mejores años del cine español en los últimos años, tanto por temática como por novedades. Aunque la taquilla no haya acompañado, en este 2011 pasado se ha realizado mejor cine. Esperemos que el año que viene siga esta tónica y mejore todavía más. ¡Enhorabuena al cine español!









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