Sleeper es un término que se aplican a aquellas películas que no parecen gran cosa. Películas cuyos argumentos y repartos no son nada del otro mundo pero que una vez llegan a las pantallas, lo que se preveía como una corta vida en los cines, se convierte en una permanencia obstinada en las salas. Son películas pequeñas que dan la campana, que recaudan millones, que reciben algunas nominaciones importantes e incluso llegan a los Oscar. Películas cuyas pequeñas campañas promocionales se ven compensadas por el efectivo boca a boca de los espectadores.

Son películas por las que nadie apostaba que tiene un éxito que sorprende incluso a los creadores. Suelen tener un presupuesto modesto, pocas o ninguna estrella, de corte independiente. Algunas se convierten en auténticos taquillazos catapultando a la fama a todas las personas involucradas en el proyecto.

Veamos algunos ejemplos del cine reciente para entender bien el fenómeno.

The Blair Witch Project costó sesenta mil dólares y recaudó 248,639,099. Una locura teniendo en cuenta el tipo de película que es. Hay que reconocer que la campaña de marketing fue muy inteligente y vender documental algo que no lo era ayudó a que la gente acudiese en masa a las salas de cine. Un sleeper que además marcó a toda una generación y creó tendencia.

Otros sleepers de temática terrorífica fueron, en su momento, Saw y Paranormal Activity. Saw costó un millón de dólares y recaudó cerca de 103 millones. La película ha generado una saga que parece no tener fin y creado a uno de los serial killers más temidos de la historia del cine. Reconozco que la primera película partía de una idea interesante y sabía desarrollarla sin perder el ritmo ni el interé pero creo que han perdido el norte después de la tercera película. En cuanto a Paranormal Activity costó unos quince mil dólares y ronda los doscientos millones de recaudación y eso que empezó estrenándose en doce cines. La trayectoria de la película habla por si sola.

My Big Fat Greek Wedding. En el 2002 nadie sabía quien era Nia Darvalos, guionista y protagonista de este sleeper veraniego. Una comedia familiar, resultona pero nada excepcional, con un reparto poco conocido y sin casi apoyos por parte de la industria. La película costó cinco millones de dólares y recaudó 241.438.208 dólares convirtiéndose en la quinta película más taquillera de los Estados Unidos ese año. Incluso compitió en los Oscar en la categoría de Mejor Guión Original.

Juno (2007) sirvió para dar a conocer a la guionista Diablo Cody. Una película sobre una adolescente embarazada se convirtió en el sleeper de ese año y llegó a los Oscar ( fue nominada a cuatro premios entre ellos el de mejor película, ganó el  mejor guion original) tras triunfar en la taquilla. La película recaudó 143 millones de dólares en Estados Unidos y 84 en el resto del mundo, sumando un total de 228 millones de dólares. Si tenemos en cuenta que costó poco más de seis millones y medio tendremos que admitir que Juno fue todo un taquillazo.

Hay más películas que podríamos etiquetar como sleepers: Once, Slumdog Millionaire, 500 Days of Summer y Little Miss Sunshine. Películas pequeñas, que parecen poca cosa pero que una vez en el cine consiguen atrapar a espectadores de todo el mundo por igual.

Otros sleepers, esta vez europeos, serían las películas The Full Monty (1997) y La vita è bella (1997). Ambas tuvieron una vida comercial de lo más intensa y recibieron multitud de premios y nominaciones. Aunque es evidente que la película italiana fue la que consiguió enamorar a más espectadores ya que logró recaudar unos 230 millones de dólares mientras que la cinta británica rondó los 257.