Sea finalmente nominada o no en la categoría de Mejor Película en Lengua Extranjera, "Pa negre" ya tiene un título dentro de la Historia del Cine Español al ser la primera película que la Academia española envía a competir por el Oscar que no está rodada en español, sino en una de las otras tres lenguas oficiales españolas: el catalán. Sin embargo, incluso en España la película se ha estrenado tanto en su versión original, en catalán con subtítulos en español, como en su versión doblada íntegramente al español. Aparte de que se pierdan algunos matices del contenido de la película, pues algunos personajes sí hablan en español marcando la diferencia social entre los que hablan en catalán, ¿cómo vamos a defender la versión original subtitulada frente a los doblajes si dentro de un mismo país se realizan prácticas que van en contra de su propia realidad cultural?

VOS siempre

Es cierto que se escuchaba tanto catalán como gallego en "Mar adentro", pero parecía más un intento de agradar a los que utilizan habitualmente esas lenguas que de dotar de verosimilitud a la película. De haberse ceñido a la realidad, sobre todo en la parte gallega, deberían haber hablado siempre en gallego cuando estaban en la intimidad. Pero Alejandro Amenábar no debió atreverse a llegar tan lejos. Igualmente, si Montxo Armendáriz se hubiera atrevido a rodar "Obaba" en vasco hubiera ganado en verosimilitud y autenticidad. Eso es, precisamente, lo que sucedía en una película com "Salvador (Puig Antich)", en la que sus personajes hablaban en español o en catalán en función de cada situación, mostrando la represión del franquismo frente a otras lenguas que no fueran el español, o como se le denomina en favor de una hipócrita corrección política: el castellano. En este sentido el cineasta español más atrevido y consecuente es Ventura Pons, que lleva años rodando sus películas en catalán.

Quizás muchos no sean conscientes de este detalle pero, Edimburgo se encuentra en Escocia, lugar donde además de hablar con un fuerte acento, intercambian palabras inglesas por el escocés. Por este motivo en los Estados Unidos (país paleto donde los haya) decidieron proyectar una película como "Trainspotting" con subtítulos en inglés. Pero es que habría sido ridículo, además de inverosímil que Danny Boyle la hubiera rodado en el inglés de la reina. Recuerdo haber visto alguna película mexicana y argentina proyectada en España con subtítulos, debido a las numerosas diferencias lingüísticas de algunos personajes.

Otras iniciativas más ridículas y absurdas son las que practica un cineasta tan antiguo como José Luis Garci, cuya entrega y reverencia hacia el cine estadounidense le llevan a doblar incluso a los actores de sus películas en su propio idioma, tan sólo para que suenen, a su oído, como los actores doblados estadounidenses. Voy a ahorrarme toda la retahíla de adjetivos que se me están ocurriendo con respecto al que fuera primer ganador de un Oscar en la categórica de Mejor Película Extranjera para España, con "Volver a empezar". Tampoco Pedro Almodóvar se libra de esta práctica, pues pocos sabrán que a pesar de que Peter Coyote aprendiera la lengua de Cervantes para rodar "Kika", finalmente fuera doblado en un español perfecto, perdiéndose todos los matices con respecto a un personaje que se suponía era extranjero y no hablaba bien el idioma. Curioso, porque el cineasta manchego ya había reflejado la ironía del doblaje en filmes como "La ley del deseo" o "Mujeres al borde de un ataque de nervios".

En otro tipo de debate ubico aquellas producciones que no se desarrollan en ningún país de habla inglesa, pero que las películas que hablan sobre sus personajes lo hacen en inglés cuando debieran haber estado rodadas en otros idiomas. La lista es larga, pero destaco alguna que he visto recientemente como "Dangerous Liaisons", "Amadeus" o "The Last Emperor" que si bien en la primera se debería haber hablado en francés, la segunda en alemán y la tercera en mandarín, todas ellas están rodadas en inglés. En cualquier caso, siempre es una decisión de los propios creadores de la películas, por lo que no sería tanto una cuestión de cine doblado frente a versión original, sino de verosimilitud frente a mayor proyección internacional. Aunque quizás, si estuviéramos más acostumbrados a la versión original, percibiríamos mejor la estupidez de ver a chinos hablando en español, franceses en inglés o latinoamericanos en inglés, como sucedía en "Before Night Falls".

Orígenes del doblaje en España

Es curioso que el cine pareciera más universal en la época del cine mudo, en donde no importaba el idioma original de los actores, ni siquiera si hablaban el idioma que se suponía tendrían que hablar. Todo se solucionaba con los intertítulos que iban aclarando los intríngulis del argumento y ayudando al espectador en momentos puntuales. Con la llegada del sonido, se hizo necesario justificar el acento de algunas estrellas, aunque en los Estados Unidos lo tenían claro, si no eran anglosajones eran europeos. Daba lo mismo si eran suecos, como Greta Garbo, que tan bien podía hacer de francesa o polaca como de cualquier otro país europeo, siempre que no fuera Gran Bretaña.

Para encontrar la primera ley española en materia de doblaje tendríamos que remontarnos a los tiempos de la República Española. Una época en la que la alfabetización era todavía muy baja y doblar una película servía para acercar el cinematógrafo a aquellos que no sabían leer ni escribir. Permítanme decir que, por consiguiente, el doblaje está directamente ligado al analfabetismo. Sin embargo, pronto se evidenció que doblar las películas era una medida que iba en contra del propio cine español pues el espectador no encontraba ninguna diferencia entre ver una película francesa o estadounidense y una rodada en español, al contrario que, por ejemplo, en el proteccionista cine francés en el que si querías ver una película en tu idioma, necesariamente tendrá que ser francesa, o canadiense. El doblaje llevaba, además, otro peligro añadido y es que el espectador, sobre todo el analfabeto, podía no llegar a entender que estaba viendo una historia de una cultura diferente a la suya, terminando por confundir la suya con la "invasora", como se puede comprobar hoy en día no sólo en España, sino en muchos lugares del mundo que están invadidos por la cultura estadounidense en detrimento de la suya propia.

Pero la verdadera responsabilidad del fuerte asentamiento del doblaje en España no se lo debemos a la República, sino al general Francisco Franco. Cuando todavía no estaba finiquitada la contienda por el lado sublevado, los nacionalistas, comienza un largo proceso de intento de manipulación y dominio del material audiovisual que comienza con la creación, el 1 de abril de 1938 de un Departeamento Nacional de Cinematografía que pondría en marcha los mecanismos de una estricta y lamentable censura cinematográfica, tanto de los productos que vienen de fuera, como de los nacionales. Una vez terminada la Guerra Civil, según Orden dictada en abril de 1941, se hace obligatorio doblar al idioma español todas y cada una de las películas provenientes de cinematografías extranjeras. Si el resultado termina por marcar una desigualdad comercial entre el cine nacional y el extranjero, el origen debemos buscarlo, no sólo en un intento por controlar los textos de las películas extranjeras, sino en el deseo del dictador de que en España no se hablara ningún otro idioma que no fuera el español.

Indirectamente y a largo plazo esto ha contribuido, precisamente, a que el ciudadano español tenga grandes problemas a la hora de aprender cualquier idioma que no sea el suyo, fomentando su analfabetismo idiomático. Precisamente, aquellos que mayor facilidad tienen hoy en día para hablar cualquier idioma extranjero son los que además de español, también hablan cualquiera de las otras lenguas españolas, como vasco, catalán o gallego. Una ironía que encuentro de lo más divertida. En cualquier caso, tras medio siglo de doblaje en España, no hace falta explicar lo anclada que se encuentra la industria del doblaje cinematográfico en España, siendo incluso más rentable para un profesional ser actor de doblaje que actor de cine, teatro o televisión. Yo desde luego, siempre preferiré escuchar a Jack Nicholson que a Joaquín Hinijosa en "The Shining", salvo que cuando, este último, se interprete a sí mismo.

Doblaje justificado

Los únicos doblajes que realmente me gustan son, precisamente, aquellos que surgen por iniciativa propia de sus autores, como por ejemplo, las películas Disney. Desde "Bambi" hasta "The Rescuers", pasando por "The Aristocats", "The Jungle Book", "101 Dalmatians" o "Lady and the Tramp", todas las películas de la factoría Disney eran dobladas al español desde los propios estudios de Walt Disney, controlando allí las voces y traducciones de sus propias películas.

Lo curioso es que los actores que utilizaban para los doblajes eran latinoamericanos, profiriendo a estas magníficas películas de animación de una cualidad sonora que se adecuaba perfectamente a la magia de unas historias contadas en dibujos animados, al menos para el espectador español. Quizás cuando se trataba de películas de imagen real, como "Mary Poppins", "The Love Bug" o "Bedknobs and Broomsticks", el contraste era algo más irreal, pero al menos en todas las películas de animación, terminaba por dotar de un aura mágica y fantástica a unas historias siempre entrañables.

La primera de las películas que no llegó doblada a España fue "The Little Marmeid", pero para aquel entonces, un servidor ya disfrutaba viendo las películas en su versión original y disfrutando de voces originales como las de Angela Lansbury en "Beauty and the Beast", Robin Williams en "Alladin", o el fabuloso reparto de "The Lion King" que incluía las voces de James Earl Jones, Jeremy Irons, Matthew Broderick o Whoopi Goldberg.

¿Doblaje o VOS?

No voy a entrar en el debate de las traducciones pues eso atañe tanto a las películas dobladas como a las películas en versión original. Si algunos creen que porque se escucha una voz mientras el personaje habla quiere decir que la traducción es más acertada, se equivocan, tan sólo rellenan con palabras. Lo menciono porque a veces, cuando se entabla este debate, siempre hay alguien que menciona que en las películas subtituladas sucede que hablan y no se traduce lo que se dice, o que hablan mucho y tan sólo se refleja con un par de líneas, como si estuvieran "Lost in Traslation". Eso mismo sucede en las películas dobladas.

La llegada del formato DVD fue uno de los mayores placeres de un servidor, pues tuve la oportunidad de volver a ver películas a las que había tenido acceso en formato doméstico o en televisión, pero que sólo había visto dobladas al español. La primera película que adquirí en este formato fue "The Exorcist" y disfruté como nunca, no ya de la experiencia de descubrir las voces originales de su reparto, sino de comprobar la manipulación a la que había sido sometido mediante unos dobladores que habían rebajado la intensidad de los diálogos de Regan. También encuentro lamentable que muchos espectadores españoles se vean obligados a asociar la voz de Darth Vader a un presentador de televisión que, si bien fuera muy popular en los años ochenta y noventa debido a un concurso de televisión, Constantino Romero, finalmente ha quedado anclado en unos anuncios de colchones de viscolástica, algo que uno de los personajes más carismáticos del cine popular reciente no se merece.

Obviamente hablo desde mi punto de vista, el español. Ignoro cuales son las vicisitudes por las que tiene que pasar el espectador latinoamericano. Mi experiencia me dice que en la mayoría de ellos se proyectan las películas en su versión original subtitulada, probablemente por ello la mayoría de ustedes habla mejor inglés que el español medio. Pero qué pasa cuando les llegan películas dobladas, ¿se doblan en cada país o les llegan algunas de las películas que doblamos nosotros aquí? Dejen, por favor, sus experiencias y opiniones. Que comience el debate: ¿estás a favor del doblaje o en contra?

Fotos: In Cinema