Universal Pictures le ha tomado la delantera a Oliver Stone poniéndose a buscar guionistas que se atrevan con, no ya con una secuela, sino con un nuevo remake del que ha sido un clásico por dos veces: "Scarface". Si por un lado está la magnífica versión original que dirigiera Howard Hawks en 1932, por otro lado está la no menos estupenda versión que Brian De Palma realizara en 1983.

La idea no es tanto realizar un remake o una secuela, sino coger elementos de ambas versiones para formar una nueva. Por lo que, en líneas generales, trataría de un extranjero, un inmigrante que a través de una sangrienta carrera de crueldad y violencia, trata de encontrar su lugar dentro del mundo del hampa, para vivir su particular versión del sueño americano.

Si la película original es excepcional, lo cierto es que Brian De Palma supo hacer una película diferente a partir de unos personajes y situaciones concretas, colocando su remake en un lugar privilegiado y diferenciado de otras versiones de películas previas. Además, si ya la primera versión contara con un guionista excepcional, como Ben Hetch, la segunda contaba con un guión de Oliver Stone, por lo que si la elección del director será crucial en este proyecto, no lo será menos la de su guionista. Aunque como suele pasar, nos encontramos con una estupenda ocasión para volver a ver (o hacerlo pro primera vez), dos títulos excepcionales.

Tony Carpone

Nominado al Oscar por su guión de "Underworld", película que asentaría las bases del género negro, Ben Hetch escribiera el guión original de "Scarface", que según una novela de Armitage Trail, era más bien un biopic del gángster italoamericano Al Capone, más o menos disimulado. El actor de origen austríaco, Paul Muni, se convertiría automáticamente en una auténtica estrella que brillaría, particularmente, en el cine de los años treinta con su retrato del violento y despiadado gángster. Le secundaban actores de la talla de George Raft y Boris Karloff en una película con la que Howard Hawks llegaría la culminación del cine negro estadounidense en su primera etapa.

El alter ego de Al Capone sería aquí Tony Camonte, un ignorante y sin escrúpulos pistolero de origen italiano, que es la mano derecha de Johnny Lovo, el más poderoso gángster de Chicago. Apodado scarface (cara cortada), debido a una cicatriz que le cruza la cara, Camonte va más allá de la misión que le han encomendado eliminando a todos y cada uno de los rivales de su jefe, sino que se enfrenta también a él arrebatándole el poder y convirtiéndose en el amo de la ciudad. Las cosas se pondrán al rojo vivo cuando descubra que su hermana Cesca, por la que siente un confuso y desmedido amor, es la amante de su propia mano derecha, Gino.

Tony Montana

Como la mayor parte de los nuevos cineastas de Hollywood, Brian De Palma también revisitaría los géneros clásicos de Hollywood. El director de "The Untochables" y "Carlito's Way", centraría su interés en el cine negro, siendo "Scarface" la primera de las revisiones que haría, permaneciendo como la más celebrada y aplaudida, aunque no evitaría ser nominado a un premio Razzie como el peor director del año. Protagonizada por Al Pacino, Steven Bauer, Michelle Pfeiffer, Mary Elizabeth Mastrantonio, Robert Loggia y F. Murray Abraham, la película seguiría un espléndido guión de Oliver Stone que extrapolaba todos los personajes de la película original cambiándolos de época, de ubicación y de procedencia.

Aquí seguiríamos las andaduras de Tony Montana, un emigrante cubano que se instala en Miami con el objetivo de convertirse en el gángster más importante de la ciudad. Con la ayuda de su amigo Manny Rivera inicia una fulgurante carrera delictiva que le lleva a convertirse en el líder de una organización de narcotraficantes. Como sucedía en la película original, su amigo y colaborador se enamora de su hermana, algo que Tony no lleva precisamente bien. La película obtenedría tres nominaciones a los Globos de Oro por las interpretaciones de Al Pacino y Steven Bauer, así como por la magnífica banda sonora de Giorgio Moroder, pero ninguna para los Oscar que todavía en los años ochenta no debían estar muy preparados para tanta violencia desatada.