Tampoco es que Mel Gibson cuente con muchas películas como director (hasta la fecha sólo ha realizado cuatro), pero cuando se habla de un proyecto en el que está tan interesado y donde tomará más roles que el de intérprete, saltan las alarmas. Esta vez hemos conocido la noticia de una nueva película en la que está trabajando, aunque por ahora no se ha confirmado si se encargará de dirigirla o no. Se trata del biopic de Judas Macabeo, un guerrero judío que vivió en el siglo II a. C. y que está considerado como un héroe y un ejemplo a seguir dentro de la comunidad judía.

Por supuesto, todos conocemos la relación que existe entre esta comunidad y Mel Gibson, y por lo tanto no han tardado en aparecer las primeras voces que se muestran en contra de esta decisión. Entre ellas muchos rabinos que ven cómo uno de los personajes más venerados de su religión tendrá su adaptación cinematográfica de la mano de uno de sus realizadores más odiados, por no decir el que más. Y es que Gibson se ha ganado esta fama por sus continuas e incendiarias declaraciones, algo que por otra parte no será un impedimento para que lleve a cabo esta película.

Volviendo a un terreno estrictamente cinematográfico, el proyecto cuenta con la ventaja de que la Warner se ha mostrado lo suficientemente interesada como para financiarlo, el principal escollo para cualquier producción que quiera salir adelante. A día de hoy lo único que se sabe es que Joe Eszterhas se encuentra trabajando en el guión, que aún no está finalizado, y que servirá para convencer, o no, a Gibson para que la dirija. Sin embargo lo más probable es que finalmente acabe aceptando ese rol y se ponga de nuevo tras las cámaras, algo que no hace desde que en 2006 realizara "Apocalypto".

Además el interés de Gibson por el personaje viene de lejos, ya que hace un par de años que quiere conseguir llevar al cine la vida del famoso guerrero judío, aunque no ha sido hasta ahora que ha encontrado la financiación y el equipo necesario para conseguirlo. Puede que sea una idea arriesgada y que la comunidad judía se muestre completamente en contra de que sea precisamente él el encargado de dirigirla, pero también hay que reconocer que cuando Gibson se pone tras las cámaras no hay medias tintas y se volcará completamente en conseguir una película sorprendente, al menos desde su punto de vista.

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