Se sabe que la esencia de lo cinematográfico tiene que ver con el trabajo con los fragmentos y, para ser más específicos, con la particular disposición de los fragmentos dentro de una serie con el fin de darle una orientación, un sentido, de contar algo, básicamente. Dentro de esta especie de línea general de producción, podemos afirmar que ha habido a lo largo de la historia experimentos que buscaron resaltar este carácter fragmentario hasta hacerlo la misma esencia del relato -- basta ver cualquier película de David Lynch y, retrospectivamente, más de una producción de los surrealistas en el mundo del cine --, pero en general el cine, en tanto producto de masas, ha aspirado por oculatr el carácter fragmentario y resaltar cierta unidad dentro de la historia que evitaría que cualquier espectador note que lo que creemos un relato parejo es en realidad el resultado de una serie de planos y cortes abruptos puestos de la manera más "armónica" posible.

Un filme como "X-Men: First Class" de Matthew Vaughn tiene que tener precisamente el comportamiento necesario como para que nadie note que estamos frente a una producción fragmentaria. Quiero decir: el relato debe ser parejo para que ningún espectador realice el proceso de reflexión necesario como para notar los cortes... Ni malo ni bueno, políticamente necesario o no, es un movimiento que no es propio de este tipo de cintas. Aquí, sin embargo, se produce rápidamente, y no por deseo de la cinta, si se quiere usar la expresión, sino por fallas dentro de la estructuración del relato que rápidamente vuelven a la película una serie de afortunados o desafortunados planos que se suceden uno después del otro.

Vamos de vuelta: la película cuenta la historia del primer grupo de X-Men y del comienzo de la amistad de dos figuras emblemáticas por estos días como lo son Charles Francis Xavier -- interpretado por James McAvoy, quien le da al personaje una especie de comportamiento kinky -- y Mex Eisenhardt, mejor conocido con el nombre de Magneto -- personificado en este caso por Michael Fassbender --. En el medio, varios personajes retomados de la historieta que se ponen de un lado o del otro de la ecuación en cuanto analizamos el duro combate entre los mutantes puestos a luchar por un mundo de coexistencia pacífica o de defensa radical de su posición dentro de la sociedad, aquel viejo funcionamiento alegórico de la serie en sus comienzos en cuanto a defensa de los Civil Rights se refiere: se ha dicho, por un lado Martin Luther King Jr. y por el otro Malcolm-X. ¿El enemigo? Un aprovechador, un hombre que frente al conflicto aspira al poder personal, Sebastian Shaw, interpretado por el infatigable Kevin Bacon, quien formula una siniestra estrategia para aprovecharse del famoso conflicto de los misiles en Cuba. Shaw tiene un pasado con los nazis que lo vincula a la historia de Magneto, mientras que Xavier, por su parte, pasa de ser un universitario preocupado por las fiestas a un Profesor considerado hasta por la misma CIA.

La cinta tiene eso: planos excelentes, planos irregulares, momentos muy extraños -- la entrada del Beast peludo al hangar, por ejemplo, o la ya famoso aparición de Magneto en una Villa Gesell argentina totalmente fuera de la realidad, con nieve donde debería hablar playa y sol, bah, no tanto, pero tampoco llega a los grados bajo cero -- y momentos con cierto guiño a los más fanáticos -- desde los dos chistes con el pelo de Xavier hasta las breves apariciones de Storm o el increíble cameo de Hugh Jackman como el mejor en lo que hace --, pero se nota que faltó un poco más de tiempo para poder engarzar todas esas escenas dentro de un todo que, en sí, aparece totalmente inexistente, como si todo fuera parte de una sumatoria de cosas realizada un poco a las apuradas antes de una cinta que, como todo buen producto mainstream, quiere ocultar las condiciones de producción las cuales quedan aquí reveladas no por necesidad de la obra, sino por impericia de la edición... La cinta es un mal resultado.

Los dos puntos que le pongo están motivados por mi fanatismo por la serie antes que por el resultado final. Además, estuve muy pendiente de la realización con el paso del tiempo, por lo que cada una de las salidas de imágenes y esas cosas me entusiasmaba bastante, pero el resultado final no estuvo a la altura de mis expectativas. Creo que Matthew Vaughn puede hacer algo mucho mejor, y me parece que no es tanto su responsabilidad como la del estudio, quien seguramente lo habrá presionado para llegar a alguna fecha imposible.

¿Podrá salvarse una de las franquicias más exitosas del mundo de las historietas luego de este pequeño mal paso? Creo que sí, esperemos tener novedades en breve. Leo sus opiniones al respecto, claro está.