Sabemos que gran parte del universo está esperando que por estos días se estrene una de las películas más esperadas de la temporada: sí, hablamos de "Transformers: Dark of the Moon", cinta dirigida por Michael Bay y protagonizada por Shia Lebeouf que cierra una trilogía abierta hace no muchos años y le da sentido a todo un relato abierto en torno a una llegada de extraterrestres en pugna que socializan con los hombres hasta el punto de que un bando decide defenderlos y el otro utilizarlos a los fines de poder resolver el conflicto a su favor: el largo, eterno combate entre los Autobots, dirigidos por Optimus Prime, y los Decepticons, dirigidos por el malvado Megatron. Tal como lo declaro el propio Bay, estamos en este caso en una película mucho mejor realizada que la anterior "Transformers: Revenge of the Fallen", filme sumamente irregular que tendía a apresurar las acciones a partir de momentos poco logrados en términos narrativos.

¿Es esta, en verdad, la mejor película de la trilogía? ¿Por qué? A diferencia de las anteriores, los errores dentro de la estructura narrativa son levemente superados por esta falta de insistencia a las organizaciones fragmentarias de las cintas en donde, básicamente, la película resulta una acumulación de tomas que operan por su espectacularidad y funcionan en desmedro de toda la historia. Esto tampoco significa que el problema sea resuelto definitivamente, claro está, pero en comparación estamos frente a un resultado más logrado del asunto. Junto con eso, la multitud de efectos especiales y tomas imposibles me ha logrado dejar más satisfecho que en comparación con las experiencias previas, sobre todo, en las tomas en donde los soldados norteamericanos invaden a la Chicago controlada por los Decepticons y... Bueno, no quiero decir nada más para no arruinar uno de los giros más interesantes que tiene la cinta.

Creo que es evidente que Steven Spielberg está moviéndose del lado de la dirección para forjarse una nueva carrera como productor, al punto de que muchas de las películas que en los últimos tiempos llevan su nombre lo tienen dentro del espacio de crédito como encargado de conseguir los efectos especiales y supervisar todo, pero nada de ponerse, al menos por el momento, detrás de las cámaras. Esto demuestra su talento para leer la manera en que el comercio del entretenimiento se mueve es envidiable: poniéndose por detrás de varias producciones y dando su nombre a más de un proyecto parece operar como una suerte de garantía de calidad que nadie puede negar, bah, yo me permito negar en la mayoría de las cintas de los últimos años, pero eso no hace menos meritoria la observación.

"Transformers: Dark of the Moon" es una película de muchos efectos, poca eficacia narrativa pero, considerando que es el cierre de una trilogía y que es la mejor de las tres, bueno, se lleva un punto extra por ello. No es un mal momento en la sala de cine: me parece necesario remarcar eso. Ahora: a ver los dibujos de los ochenta, por favor.