Hacer una secuela de una comedia de éxito inesperado es muy complicado. Se tienen dos opciones: por un lado continuar con el mismo esquema que se utilizó en la primera y asegurarse el éxito (eso si no pasa mucho tiempo entre las dos películas) o intentar aportar algo más a la historia, añadir nuevos elementos que la hagan más rica. Si se opta por la primera opción podríamos pensar que no se han arriesgado nada con la propuesta ya que se limitan a repetir la fórmula para asegurarse el éxito, pero si se toma la segunda opción es posible que el resultado final sea peor que la primera película, que se descuiden elementos esenciales en favor de añadir esos otros que hagan de la obra algo diferente, algo más allá que su predecesora.

¿Cuál de estas dos eligieron Todd Phillips y su equipo para realizar "The Hangover 2"? Sinceramente, no encuentro respuesta. Es verdad que sigue una línea muy continuista con la primera película, puesto que la historia es prácticamente igual y toda ella se desarrolla de una manera muy similar, casi calcada. Pero a la vez demuestra introducir elementos novedosos que la diferencien en cierto sentido de su predecesora, para intentar conseguir que la historia vaya más allá y por lo tanto el disfrute del espectador sea aún mayor. Sin embargo, lamentablemente, no lo consiguen y la película se llena de algunos momentos más prescindibles que otra cosa.

¿Cuáles son estos momentos? Los que tienen que ver con las relaciones entre los personajes, los que intentan dejarnos claro la amistad que existe entre todos ellos y que marcará el desarrollo de la cinta. No tendría por qué ser un elemento negativo puesto que siempre es de agradecer que en este tipo de películas, especialmente las del género de comedia, se busque profundizar en las subtramas de los personajes para que el resultado final no sea más que una serie de gags metidos con calzador. Pero esta vez son esas situaciones las que están más forzadas y Todd Phillips es consciente de ello puesto que en estas escenas es donde encontramos las bromas más forzadas de la película, quizá para que el espectador más despistado no olvide que está viendo una comedia.

No quiere decir que sobren estas situaciones, pero sí que deberían haberse planteado de otra manera, más natural y no tan forzadas. Creo que este es el elemento principal del que carece la película: muy pocas cosas son tan naturales y refrescantes como lo eran en la primera película. Todo parece estar tan meticulasamente estudiado para que suceda en el momento concreto y de una forma específica que se pierde ese elemento sorpresa, esa locura arbitraria que abarrotaba el metraje de su predecesora y que cogía al espectador desprevenido. En esa no sabías que esperarte, no podías imaginar qué iba a suceder a continuación, algo que en esta sí que ocurre y lo malo es que se cumple.

Pero no todo en la película son elementos negativos, ni mucho menos. Tengo que aclarar que la película entretiene y divierte, que nos mantiene distraídos durante todo el metraje, y eso tal y como está el género actualmente es de agradecer. El trío protagonista formado por Bradley Cooper, Ed Helms y Zack Galifianakis vuelve a cumplir como hizo en la primera parte, aunque esta vez el protagonismo recae en el personaje de Helms, con Cooper en un segundo plano como la voz consciente dentro de la locura y Galifianakis relegado sólo a las escenas cómicas, la mayoría de ellas metidas con calzador. Pero hay novedados jugosas y divertidas, como Chow (que aquí cobra más protagonismo que en la primera) y sobre todo el pequeño mono ataviado con un chaleco de The Rolling Stones. Entre estos dos últimos se reparten los mejores momentos, sobre todo porque muestran la parte más refrescante de la cinta que nos recuerda a su predecesora.

Cono todo esto, estoy seguro de que a la gran mayoría de los que les gustó "The Hangover" también disfrutarán con esta secuela. Sin embargo cuando salgan del cine se les quedará un sabor agridulce, como que algo le ha faltado a la cinta para rematar el metraje como hizo la primera entrega. Y ya se habla de tercera parte: ¿a cuál de las dos se parecerá más?

Fotos: DavidLepe & Reloaded