Se habla mucho de los 80´s, eso es seguro: hasta no hace poco, toda marca de rabiosa actualidad tenía que tener algún detalle correspondiente a la dorada década de la música new wave o los alocados colores fluorescentes que medio que sobrevivieron, medio que no a ese largo, extraño, interminable, hermoso período. Si los ochenta fueron una suerte de vacaciones universales para todos y de momento de magia y misterio -- me remito a "Hot Tub Time Machine" (2010), como mínimo, pero hay otros ejemplos --, no nos tiene que sorprender que ya varios años después de dar comienzo a una década obsesionada con esta anterior etapa como lo fue la del 2000-2010 -- pensemos tanto en la música como en cualquier otra producción cultural -- todavía se sigan haciendo películas ambientadas en este momento, mostrándolo terriblemente actual y consiguiendo, con mayor o menor éxito, ponernos en sintonía con una era. Todo eso es la última película de Michael Dowse, "Take Me Home Tonight".

La cinta cuenta la historia de Matt Franklin, interpretado por Topher Grace, quien ha pasado toda la secundaria obsesionado por la misma chica, Tori Frederking, personificada por Teresa Palmer. El conflicto entre los dos es claro: el primero nunca en su vida se ha animado a decirle nada a la chica de sus sueños por temor a ser rechazado, y así llega el año 1988, cuatro años después de haberse visto por última vez en el marco del colegio, para ver en qué quedaron, qué es de sus respectivas vidas, etc. El encuentro casual en el negocio para rentar películas deriva en una de las mentiras que todos sabemos que iban a esgrimirse: Matt le cuenta a Tori que está trabajando para una agencia de finanzas muy importante en lugar de aceptar que es empleado de ese negocio y de que, pese a haberse recibido en el mismísimo MIT, no sabe qué hacer con su vida. Charla va, charla viene, los dos quedan en verse en la fiesta del posible cuñado de Matt: a partir de allí, en una sola noche, el conflicto desencadenará todas las tensiones que esperábamos y los chicos, de más está decirlo, descubrirán lo importante que es atreverse pese a que las cosas nos generen dudas.

Concido plenamente con la excelente reseña de Lisandro Melean en Cool Hunting Project: la película es un gran homenaje a las cintas del difunto John Hughes, en donde todos los elementos están dispuestos para que pasemos una hora y media agradable entre canciones exitosas -- y más que buenas -- e imágenes que acompañan, como si fuera fruto de la estética MTV aplicada a una película... Bah, sabiendo de antemano que tanto el canal de la música como las cintas de Hughes son contemporáneas, por lo que podríamos pensar en una mutua contaminación semiótica.

No estamos hablando ni de cerca de la mejor película de la historia de la humanidad, pero la veo como uno de esos clásicos de sábado a la tarde que disfrutaremos a lo largo de los años por venir. A sacar el walkman y a verla, mis queridos.