Si hay algo que puede definir el humor de un período de tiempo bastante amplio es la película que vemos un viernes a la noche cuando hemos optado por quedarnos en casa en lugar de salir a algún lado. No estamos hablando aquí de la cinta del sábado a la tarde, no, para nada: ese tipo de trabajos tienen que ser estrictamente de ciencia ficción o una buena comedia como para ponernos a tono con las posibilidades de salida nocturna: eso es lo que creo, de más está decirlo, escucho otras opiniones. Con la destreza de poder combinar las dos cosas, en el día del viernes a la noche decidí ver un clásico que, extrañamente y pese a mi fanatismo, nunca había visto de Woody Allen. Hablamos de la película de 1973 "Sleeper", una especie de "Comedia-Ficción", tal como anuncia el extraño cartel de promoción de la cinta en su versión en castellano.

La película opera como una parodia a toda una serie de temáticas relacionadas con el mundo de la ciencia-ficción en su vertiente distópica: de George Orwell y el clásico 1984 hasta las propias películas de la época, como la revolucionaria "2001: A Space Odissey" (1968) de Stanley Kubrick, cinta que muestra que es posible en ese momento particular del desarrollo tecnológico en cuanto a cintas que trabajen esta temática mostrar el espacio, naves, complejos dispositivos, etc. -- ¿ha detenido eso alguna vez a la temática de la ciencia ficción en la medida en que una de las cintas emblemáticas de la historia del cine, "Metropolis" (1927) no tuvo ningún tapujo en mostrar robots en escena sin tener a disposición ninguno de los muchos avances que hoy se reclaman como imprescindibles para hacer casi cualquier película? --.

Con un manejo astuto de la cámara, Allen se mete con la ciencia ficción para hacer una comedia deliciosa, de esas que incentivan el paladar cinematográfico: primero, estamos todavía en la época en que se enfocaba muchísimo en el gag antes que en el wit, son mucho menores la participación de algún comentario gracioso en comparación con cualquiera de sus películas posteriores, nos encontramos estrictamente con una combinación muy bien lograda de una cosa y la otra. Junto a eso, hay que sumar el hecho de que Diane Keaton, en uno de los mejores momentos de su carrera -- y de su juventud, de su aspecto físico: ¡qué linda que está en esta película, por dios! --, se convierte en la pareja perfecta para acompañar a Allen en sus correrías, cosa que realmente podemos agradecer ya que son muchos más los trabajos en los que ambos participan hasta llegar a ese escalofriante, excelente cenit que es "Annie Hall" (1977).

"Sleeper" es una de esas películas para ver y redescubrir una filmografía: abre las puertas tanto a los trabajos anteriores, iniciales de Allen como a su desarrollo posterior, inclusive, hasta llegar a sus filmes dramáticos de los últimos tiempos... Un placer, como les he dicho, que invita a una amplia reflexión de fin de semana.