En mi personal reconocimiento de Ricciotto Canudo y el centenario de su Manifiesto de las Siete Artes, que la semana asada nos introducía en la primera parte de su texto que hablaba sobre la edad en la que se encontraba el Séptimo Arte a pocos años de su nacimiento, ahora podremos comprobar, a través de la segunda parte de su teoría, la manera en la que Canudo incorpora las Siete Artes en una pirámide que será finalmente coronada por el cine como arte que engloba todas las demás formas de expresión artística:

Y aqui va a ser necesario explicar una vez más, rápidamente, aquella teoría ya conocida en los círculos más iniciados como la Teoría de las Siete Artes. La fuente que hemos encontrado nos la revela en toda su claridad. Descubrimos que, en realidad, dos de estas artes surgieron originariamente del cerebro humano para permitirle fijar todo lo efímero de la vida, en lucha contra la muerte de las apariencias y de las formas, enriqueciendo a las generaciones con la experiencia estética. Se trataba, en los albores de la humanidad, de algo que completase la vida, elevándola por encima de las realidades fugaces, afirmando la eternidad de las cosas ante las que los hombres experimentaban una emoción. Así se crearon los primeros focos de emoción, capaces de irradiar sobre todas las generaciones lo que un filósofo italiano llama «el olvido estético», es decir, el goce de una vida superior a la vida, de una personalidad múltiple que cada uno puede crearse al margen y por encima de la propia.

En mi Psychologie musicale des Civilisations (París, Sansot, 1908) ya señalé que la Arquitectura y la Música habían expresado inmediatamente esta necesidad ineluctable del hombre primitivo, que intentaba "retener" para sí mismo todas las fuerzas plásticas y rítmicas de su existencia sentimental. Al construir la primera cabaña, al bailar la primera danza con el mero acompañamiento de la voz como pauta para mover los pies sobre el suelo, ya había descubierto la Arquitectura y la Música. Más tarde embelleció a la primera con la representación de los seres y de las cosas cuyo recuerdo deseaba perpetuar, mientras añadía a la danza la expresión articulada de sus movimientos: la palabra. De esta forma había inventado la Escultura, la Pintura y la Poesía; había concretado su sueño de inmortalidad en el espacio y en el tiempo. A partir de aquel momento el Ángulo estético había aparecido ante su espíritu.

Si bien comparto la opinión del teórico italiano, con respecto a que en el cine podemos encontrar todas las formas de expresión artística englobadas en una sola, sí creo que hace falta puntualizar una sola cosa: que mientras las seis primeras formas de expresión son individuales, el cine es la única que se realiza de forma colectiva. Si bien unas veces nos encontramos con obras en las que prevalece una forma de expresión artística sobre las otras, también es justo señalar que la mayoría de las veces una obra cinematográfica responde a las inquietudes de dos fuerzas intelectuales primigenias: el productor y el director. Mas remitiéndome a las palabras que escuchara una vez de boca de Bigas Luna en una clase magistral: "si el productor es el padre, el director es la madre", me inclino a pensar que la responsabilidad final de cada propuesta es producto de la unión entre estos dos profesionales, o del mayor peso o influencia que uno de ellos tenga sobre el otro.

Por citar dos claros ejemplos de cada una de las figuras, pocos podrán contradecirme si afirmo que las producciones de David O. Selznick respondían más a su criterio colosal y grandilocuente que al de la mayoría de los directores que puso al frente de sus proyectos, siendo el ejemplo más claro el de "Gone with the Wind". En el polo opuesto tenemos a Alfred Hitchcock, ejemplo de cineasta que se apodera de cualquier proyecto que aborda, haciéndolo suyo al incorporar su personal concepto estético. Curiosamente, podemos encontrar una obra que se beneficia de ambas personalidades, una hija que tiene tanto de su padre, como de su madre: "Rebecca" pues podemos considerarla tanto un exacerbado melodrama del estilo del productor estadounidense, como una obra llena del morbo, misterio y suspense del cineasta británico.

En cualquier caso, y tratando de justificar la pirámide de Ricciotto Canudo, propongo a continuación un esquema que establece, desde mi punto de vista, el vínculo de cada una de las principales disciplinas audiovisuales con las seis artes anteriores:

  • La arquitectura visual que proporciona, desde un punto de vista interno, el diseñador de producción, bajo cuya responsabilidad se desarrolla la dirección artística, los decorados y el vestuario; pero también desde un punto de vista externo, de cara al producto final que veremos en pantalla y la organización de los diferentes elementos como el plano, el punto de vista de la cámara, el encuadre o la composición, que organizan el espacio según el criterio y la concepción visual del director de la película.
  • La coreografía que nace de la acción, tanto por el movimiento dentro del plano con los movimientos de los actores, como fuera del plano con los movimientos de cámara.
  • La palabra y poesía que proceden del guión: el primer elemento de la producción audiovisual que queda establecido por el guionista, único profesional de la cadena cinematográfica que no participa ni en el rodaje ni en la posproducción.
  • La pintura que surge con las posibilidades plásticas que ofrecen la luz y el color, modelados por el director de fotografía, siguiendo unos preceptos marcados en colaboración por el diseñador de producción y siguiendo siempre los intereses del director.
  • La música y los diferentes ritmos que proporcionan tanto la manipulación del tiempo a través del montaje, como el propio universo sonoro que se aporta con la llegada del sonido y la incorporación de voces, ruidos y sonidos diegéticos, además de la música y canciones que se incorporan a la banda sonora.
  • La escultura y el sentimiento que aportan actores y actrices de escuelas tan dispares como las rusas con los diferentes métodos de Stanislawski, Meyerhold o Eisenstein, el expresionismo de Reinhardt, el estereotipo del star system, el sentimiento del Actor's Studio, el naturalismo y otras maneras de transmitir la emoción a partir no sólo de la palabra, sino, casi más importante, del cuerpo del actor.