Salta a la vista que vamos a ser testigos de una spielbergmanía con los estrenos de "Paul" y "Super 8". Filmes que rinden tributo a uno de los cineastas contemporáneos más influyentes del cine estadounidense, que una vez fuera considerado "rey Midas de Hollywood", debido a que toda película que contenía su nombre en los créditos, ya fuera como director o como productor, se convertía en un instantáneo éxito de público.

Artífice de una frase tan antipática como aquella de "un director vale lo mismo que su última película", refiriéndose a la recaudación en taquilla, más que a su calidad artística, lo cierto es que en la última década no ha logrado ningún éxito comparable a los que tuviera con sus filmes de extraterrestres. De hecho, aunque el reconocimiento por parte de la academia le llegaría con su denominada etapa seria, lo cierto es que la mayoría le seguimos recordando y admirando por sus películas de ciencia ficción.

Personalmente no me cabe ninguna duda sobre la influencia de su entorno familiar en la evolución de su filmografía, sobre todo cuando, no sólo en los filmes que ha dirigido, sino en muchos de los que ha producido como "Poltergeist", "Gremlins", "Back to the Future", "The Flinstones", "Casper", "Dad" o "Deep Impact", la familia es siempre una parte importante de la trama. En alguna ocasión ya he comentado que incluso el propio cineasta ha confesado que si tuviera que hacer alguno de sus filmes de su primera etapa de nuevo, no los resolvería de la misma manera, sobre todo en el caso de "Close Encounters of the Third Kind", en la que ese impulso incontrolable que experimenta el protagonista acaba por destrozar a su familia.

Si la familia es importante se debe, principalmente, a que la infancia es, sin duda, la edad que más le interesa, tanto por ser el momento en el que el individuo conserva intacta toda su inocencia y capacidad de sorpresa, como por ser el momento más vulnerable del ser humano; aunque también es la edad en la que se puede sorprender con una inusitada capacidad para enfrentarse a las situaciones más duras y traumáticas. Si precisamente en el cine que dirige podemos encontrar varios ejemplos de niños enfrentándose a sus traumas, en el cine que produce parece intentar crear obras que celebren su diversión y entretenimiento como "Young Sherlock Holmes", "The Goonies", "Innerspace" o "Who Framed Roger Rabbit?"; así como una interesante colección de cine de animación que incluye filmes como "An American Tail", "The land Before Time", "An American Tail: Fievel Goes West" o "We're baca! A Dinosaur's Story".

Otra de las influencias que se han dejado notar en su carrera es su pertenencia a la comunidad judía, algo que el cineasta de Cincinnati (Ohio) ha confesado no le gustaba admitir cuando era pequeño, sufriendo incluso agresiones físicas a causa del antisemitismo, pero que finalmente se ha convertido en uno de los temas más importantes de su etapa seria, siendo la Segunda Guerra Mundial un evento que ha estado presente en la mayor parte de su filmografía, la de antes, la de ahora y, probablemente, la que venga después.

Incluido dentro del grupo denominado de los "Cineastas del Nuevo Hollywood", junto a George Lucas, Francis Ford Coppola, Brian De Palma o Martin Scorsese, tiene en común con todos ellos una admiración por el cine clásico de Hollywood, encontrando en su filmografía varias películas que hacen una renovación de los géneros que se impusieran durante el star system, además de la influencia de un cineasta como Akira Kurosawa, al que también a producido una de sus películas: "Dreams".

Destaca entre sus directores favoritos el británico David Lean, que como él era capaz de hacer grandes filmes épicos, atendiendo al detalle de los sentimientos de sus personajes protagonistas. de hecho, si atendemos a la lista de sus diez películas favoritas de todos los tiempos (ordenados por fecha, no por orden), podremos encontrar las claves de su propia filmografía:

Dos años destacan en la filmografía de Steven Spielberg: 1985 y 1991, marcando los puntos de inflexión, desde mi punto de vista y hasta la fecha, de su trayectoria como cineasta. Nótese que sólo me refiero, como es habitual, a sus trabajos cinematográficos, excluyendo su obra para televisión, ya sean series o TV-movies.

Hasta 1985: en busca del niño perdido

En la primera etapa de Steven Spielberg como director nos encontramos, desde mi punto de vista, con su cine más interesante, intenso y personal. Esa renovación de los géneros a través de títulos como "Jaws" con la que consigue aterrorizar a todo el planeta o "Raiders of the Lost Ark", donde recupera con inusitada fuerza el cine de aventuras, a la vez que rememora los seriales de televisión, cosa que también recupera en su fragmento para "Twilight Zone".

Asimismo, en casi todas ellas figuran ya sus temas característicos como la familia, la infancia y la Segunda Guerra Mundial, cubriendo así todos los aspectos que explorará desde otros puntos de vista en su filmografía posterior, aunque aquí lo hace con distancia, con sentido del humor, y sin el sentido de responsabilidad que parece le llegará al adquirir sus compromisos familiares y le llevará a afeitarse la barba, dejar de usar vaqueros y usar mucho menos su gorra de béisbol.

No creo que nadie me lleve mucho la contraria si elijo "E.T.: The Extra-Terrestrial" como el título más representativo de esta etapa. Ya no sólo mi propia elección, sino porque es uno de los títulos por los que al propio cineasta le gustaría ser recordado. Sin embargo, no puedo dejar de mencionar mi ferviente admiración por un título que, puede no haber superado igual de bien el paso del tiempo, como "Close Encounters of the Third Kind", algo que podemos comprobar cuando es visionado por primera vez por las nuevas generaciones, no llegando a conseguir, ni de loejos la misma nota que le dimos aquellos que la vimos por primera vez en 1977, pero que sigue despertando mi total y absoluta admiración.

De 1985 hasta 1991: el color de la seriedad

En 1985, Steven Spielberg no sólo contrae matrimonio con la actriz Amy Irving, conocida mayormente por su interpretación de Sue Snell en "Carrie" y por ser la antagonista de Barbra Streisand en "Yentl", además de participar en filmes como "The Competition", junto a Richard Dreyfuss ---actor fetiche de Steven Spielberg, considerado por él mismo como su alter ego---, "The Fury" o "Micky + Maude", sino que también es el año en el que nace su primer hijo: Max. El "trauma" de la paternidad le hace tomar conciencia de una (innecesaria) responsabilidad que le aleja del cine fantástico y de evasión para sumergirse de lleno en el melodrama, a través de filmes como "The Color Purple" y "Empire of the Sun".

Quizás el cineasta sólo quisiera intentar ganarse a la crítica y la academia, que, al contrario que el público que abraza sin contemplaciones su primera etapa, no parece haberse tomado en serio unas fantasías que algunos consideran fruto de un síndrome de Peter Pan no superado. Siguiendo aquel famoso refrán que dice "piensa mal y acertarás", no puedo dejar de resaltar otra coincidencia familiar consistente en el "sacrificio" de la carrera profesional de Amy Irving en favor de la familiar, algo que la actriz le echaría en cara cuando se sintiera engañada cuando descubriera que iba a ser reemplazada por otra rubia de bote.

Curiosamente, con el primer título de esta etapa, "The Color Purple", también comete su primera infidelidad profesional hacia John Williams ---la otra infidelidad la haría con Kate---, compositor de todos y cada uno de las partituras de sus títulos previos, siendo substituido aquí por el magnífico Quincy Jones, quizás más apropiado para este melodrama en el que se pueden encontrar ecos de otro gran cineasta estadounidense, como King Vidor, director de "Hallelujah!", primera película realizada sólo con actores negros, y no la de Steven Spielberg, como se publicitara engañosamente.

Es difícil escoger en esta breve categoría, pues si por un lado encuentro la película protagonizada por Whoopi Goldberg como un título que incluso ha mejorado con el tiempo, casi me decanto más por "Indiana Jones and the Last Crusade", la tercera entrega de las aventuras de Indiana Jones, que incluía tanto a un joven Indy interpretado por River Phoenix, como a su padre, interpretado por un magnífico Sean Connery, recalcando la importancia que la paternidad había cobrado en su vida personal.

Desde 1991 hasta 2010: la guerra entre el adulto y el niño

En 1984, un año antes del nacimiento de su primer hijo, Steven Spielberg rueda la segunda película de indiana Jones, teniendo como protagonista femenina a Kate Capshaw. Actriz de discreta carrera que participaría después en títulos no demasiado conocidos, como "Black Rain", "Power", "Best Defence" o "Love at Large", pero cuya carrera cinematográfica no acabaría de despegar, al contrario que su carrera familiar que será bendecida con tres hijos naturales de la pareja, además de una hija natural y un hijo adoptivo que aporta la actriz al matrimonio, y una hija adoptiva que acogen en su ya numerosa familia, que sin duda habría hecho las delicias de la falange española en tiempos del caudillo español.

No puedo dejar de destacar que el comienzo y final de este período está coronado con dos títulos que denotan el prematuro envejecimiento del cineasta: "Hook" e "Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull". Si el primero no es desde luego un título que salga de una mente joven, sino de un adulto que ya no puede (o no quiere) seguir siendo niño, el mismo síntoma que podemos encontrar en la otra, en la que nos encontramos ya con un geriátrico en peores condiciones físicas e intelectuales que el del delicioso fragmento de "Twilight Zone".

En esta etapa Steven Spielberg parece querer reconciliarse con su lado judío, logrando así ese reconocimiento de la Academia tan deseado por "Schindler's List", segundo título por el que le gustaría ser recordado. Aunque no es el que yo recuerdo con más cariño de esta etapa, de la que debo confesar me cuesta escoger alguno. Si acaso, me decantaría por "Munich", que me pareció un título atrevido en el que se atrevía a decir en alto cosas que si no eres judío te podrían tratar de antisemita. Esta etapa también se caracteriza por la alternancia de títulos encaminados a afianzar su recién adquirida seriedad, con el cine de evasión que tanto le gusta, además de aumentar su colección de cine de ciencia-ficción.

Nos encontramos así con títulos como "Jurassic Park", pero su adaptación de la novela de Michael Crichton acaba traicionada por una auto-censura que no le permite mostrar violencia, ni a los dinosaurios alimentándose, a no ser que sea de personajes asquerosos, repugnantes y malos malísimos de la muerte, convirtiendo su película en cine infantil, más que familiar, como lo era el de su primera etapa. La insoportable e imperdonable edición de "E.T.: The Extra-Terrestrial" con sus asquerosas modificaciones digitales que traiciona la memoria colectiva de muchas generaciones, confirma mis planteamientos. Y aunque "Minority Report" o "Artificial Intelligence: AI", puedan tener su interés, no llegan a ser títulos tan personales como sus primeras películas de ciencia ficción, considerándolos personalmente estudiados productos de la industria, más que personales obras de Steven Spielberg.

A partir de 2011: Que será, será

Es cierto que el estado social del cineasta sigue siendo el mismo, es decir sigue estando casado con Kate Capshaw. Pero si en su momento soñé ante el estreno de "Jurasic Park", con la posibilidad de reencontrarme con el director de "Jaws", debido a que volvía a enfrentar al hombre contra la naturaleza, quizás "The Adventures of Tintin: The Secret of the Unicorn" pudiera constituir una vuelta al espíritu de "Raiders of the Lost Ark". Que será, será (pronunciar con acento estadounidense)... Sólo el tiempo lo dirá.

Aunque un servidor no ha vuelto ha disfrutar verdaderamente con una película de Steven Spielberg desde la tercera entrega de Indiana Jones, lo cierto es que el cariño que siento por algunos de sus títulos me permite seguir viviendo de las rentas emocionales de su primera etapa, que sigue siendo mi favorita. Por lo que recibiré con agrado cualquiera de sus próximos proyectos, esperando poder abrir una nueva etapa en su trayectoria como director. Apuesto lo que quieran a que los hijos de Steven también prefieren esta misma etapa, más que el cine que les viera crecer. ¿Y tú, con qué etapa te quedas?