La publicación por parte de Roxana, hace unos días, del tráiler de “Tokio Blues (Norwegian Wood)” ha servido para recordarme la fascinante filmografía del cineasta vietnamita Tran Anh Hung, que saliera triunfante en Cannes con “Mùi du du xanh (L’odeur de la papaye verte)”, por la que fuera también nominado al Oscar a la Mejor película en lengua extranjera, y en Venecia con “Cyclo”, donde obtuviera el León de Oro, cuya filmografía se completa con “Mua he chíes thang duna (A la verticale de l’été)” y “I Come with the Rain”, que contaba con Gustavo Santaolalla como compositor de su banda sonora original y con Juan Ruiz Anchía como director de fotografía.

Cineasta intimista, a medio camino entre el hiperrealismo y un sentido estético absolutamente poético con el que consigue tanto retratar a sus personajes, como captar la atmósfera que respiran, creando obras tan líricas e intensas como “Cyclo”, su segunda película, estrenada en 1995, con la que realizara un homenaje a una de las películas más influyentes de la historia del cine: “Ladri di biciclette”.

La acción de “Cyclo” se desarrolla en Ho Chi Minh, antiguamente conocida como Saigón, en cuyas calles un joven conduce su ciclo-taxi (Le Van Loc), medio con el que se gana la vida y con el que sustenta a su familia, que completan dos hermanas (Tran Nu Yên-Khê y Pham Ngoc Lieu) y su anciano abuelo (Le Kinh Huy), quienes aportan a la economía familiar todo lo que pueden con sus míseros trabajos. Pero el ciclo-taxi no es suyo, sino de una manipuladora y amargada mujer, a la que se refieren como Madam (Nhu Quynh Nguyen), y que lidera una banda de delincuentes a los que ordena robar el cilco-taxi a su conductor, adquiriendo este una deuda que no puede afrontar y quedando a merced de Madam, que le obliga a ingresar en su banda para realizar trabajos de riesgo.

Entre los miembros de la banda se encuentra un atormentado joven al que conocen como el poeta, interpretado por un joven Tony Leung Chiu Wai, un proxeneta romántico y sensible, que se enamora de la hermana mayor del conductor del ciclo-taxi, interpretada por Tran Nu Yên-Khê —-pareja en la vida real del propio Tran Anh Hung—-, y a la que encarga aquellos trabajos que por muy especiales o excéntricos, no conllevan un contacto físico que haga peligrar su pureza e inocencia.

Tan poética como violenta, la película impresiona por su esmerado e impecable aspecto visual que, estando atento a los aspectos más sórdidos de la realidad, no impide que disfrutemos de todo un espectáculo audiovisual en el que resultan imprescindibles las aportaciones de Benoît Barouh como diseñador de producción, Benoît Delhomme como director de fotografía y una banda sonora compuesta para la película por Ton Thât Tiêt, en la que integra tanto temas populares vietnamitas, como éxitos internacionales de bandas como Just Like You de Rollis Band o Creep de Radiohead.

Precisamente la inolvidable secuencia que me produjera un torbellino de sensaciones y emociones que la convertirían en una de mis secuencias favoritas es aquella en la que el poeta está en una discoteca, negociando un trato para su chica favorita, mientras suena la mítica canción de Radiohead. En aquel momento no había escuchado nunca el tema, por lo que el doble significado que la letra de la canción confería a las imágenes de lo que estaba sucediendo me hizo pensar que incluso podría haber estado compuesta originalmente para la banda sonora de la película. Obviamente, no era así, pero lo que era indiscutible era la capacidad de Tran Anh Hung para sincronizar música e imágenes.


Cyclo - Creep - Tran Anh Hung por AmberCeca

Como habrán comprobado, la sutilidad con la que se introducen pequeños detalles para estimular la imaginación del espectador, como las esposas que ella lleva puestas en una muñeca, como si fueran un ornamento estético más, pero indicando mucho más de lo que podemos ver: o el sencillo pero significativo momento en que la nariz del poeta comienza a gotear sangre, nos indican que su preocupación por el acuerdo que acaba de cerrar no será uno más, sino que desencadenará una serie de reacciones tan trágicas y desastrosas como el robo inicial del ciclo-taxi, además de dar origen al torrente de emociones que se liberan en el espíritu del espectador y que colocan a “Cyclo” en un lugar de honor en mi memoria cinematográfica, y esta en una de mis secuencias favoritas.