
Morgan Spurlock lo ha hecho de nuevo. De pasar a padecer una compleja situación médica luego de “Super Size Me” (2004) a convertirse en un referente para la realización de documentales con el nuevo milenio abriéndose —- el otro nombre obligado es el de Michael Moore —- no ha mediado mucho tiempo, por lo que hay que reconocer en él un talento más que interesante a la hora de considerar el registro de una serie de tópicos que constituyen, de una u otra manera, los problemas centrales del mundo en el que vivimos. Y creo que en esta tópica es necesario colocar el nombre de su nueva película como otro legítimo intento de ahondar en el hombre contemporáneo: ya tenemos el tráiler de “POM Wonderful Presents: The Greatest Movie Ever Sold”.
Escrita junto con Jeremy Chilnick, la cinta ahonda en el problema, o mejor, los avatares de vivir en un mundo en donde nos encontramos bombardeados de publicidad: esto quiere decir, que cada segundo de nuestras vidas está mediado por la aparición de una marca, la postulación de una construcción simbólica que nos obliga a circular dentro de un mercado determinado, etc. En última instancia: vivimos consumiendo símbolos, no tanto productos, y esto efectivamente explota en cualquier tipo de producción cultural, como una película: la cinta en cuestión se propone documentar la búsqueda de publicidad, de marcas que financien una cinta que cuenta precisamente eso… Una de esas complejas tautologías a las que estamos acostumbrados, una película documental acerca de cómose consigue publicidad para esa misma película.
Es efectivo que estamos rodeados de símbolos, eso no lo podemos negar, el tema es que precisamente con esos símbolos ingresamos a un mercado en donde lo que hay es intercambio de símbolo por símbolo, no por cosa: tal como lo argumenta Jean Baudrillard en El intercambio simbólico y la muerte, es clara la desconexión que hay entre símbolo y referente, hasta el punto de que en la actualidad estamos constantemente cambiando un símbolo por otro: por ejemplo, el mercado de finanzas en donde una moneda se cambia por otra y no hay asidero referencial a ese papel que vale tanto… En alguna medida, hacemos circular símbolos que están más allá de las cosas, flotando entre nuestra presunta muerte, si se quiere. Si bien esta reflexión es particular, creo que bien sirve para pensar en esta película, en lo que puede derivarse de su planteo. Para cualquier otra cosa, aquí está el tráiler.







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