Kim Jee-woom se está convirtiendo en uno de los más interesantes representantes del cine hecho en Corea del Sur, junto a Kim Ki-duck y Park Chan-wook. Precisamente comparte con este último a Choi Min-sik, que fuera protagonista de la aclamada "Oldboy" y que también protagoniza la impactante "I Saw the Devil".

Me llama la atención encontrar en la víctima que fallece a manos de Kyung-Chul (Choi Min-Sik), la que resulta ser la novia de quien se convertirá en su cazador, Kim Soo-hyeon (Lee Byung-hun), el mismo síntoma que encontraba en los personajes de "Secuestrados", una incapacidad para reaccionar ante un ser primitivo contra el que las palabras y el razonamiento no tienen ningún sentido.

Por favor, no me mate
¿Por qué?

Kyung-Chul no es un psicópata ---como por ejemplo fuera Norman Bates, que no era consciente de sus actos---, sino un sociópata. Un ser absolutamente abominable, consciente del mal que causa, pero al que no le importa en absoluto. Por eso el visionado de una película como "I Saw the Devil" es tan desolador, porque aunque realmente estemos hablando de una persona enferma, en ningún momento lo parece.

Quizás si acaso, acaba por parecernos más enfermo su cazador, con el que indudablemente creamos una empatía, aunque pueda decirse que llega a sacar lo peor de nosotros mismos, al producir las torturas a las que somete a su víctima un contradictorio placer. Y digo contradictorio porque desde que viera la historia de otro sociópata, "Ted Bundy", no recuerdo haber experimentado tanto placer al ver cómo se le infringe dolor a otra persona, y me refiero, indudablemente, a cada una de las veces en que el policía arremete contra el asesino de su novia.

Al igual que sucediera en "Oldboy", temas como la venganza y la justicia se confunden en "I Saw the Devil", de manera que al final no estamos seguros de quien de los dos protagonistas es el demonio al que se refiere el título. Pareciera que, tanto guionista como director, estén más interesados en el destructivo proceso psicológico que lleva a ambos personajes a tanta violencia desbocada, mostrando las dos caras de una misma moneda. De ahí la catarsis final que experimenta uno de los personajes, similar a la que experimenta, al menos, este espectador. Y no se preocupen si han visto el tráiler, la trama evoluciona con pequeños giros inesperados que te van atrapando y te mantienen en vilo en la última hora de proyección.

Kim Jee-woon confiere a su película una estética, tanto visual como musical, tan atractiva que casi resulta más insultante que las secuencias de casería fina que pueblan esta atípica roadmovie. Lejos de la tradición gore de filmes de consumo, las influencias que incluye la película hacen referencia a otras cintas con sociópata como "Blue Velvet", por aquello de la oreja, y "The Night of the Hunter", por el pelo bajo las aguas de la cabeza cortada. Resaltar secuencias como la del taxi, parecida a otra que se viera recientemente en "Let Me In", pero definitivamente mucho mejor conseguida y ejecutada, al igual que tantas arrebatadoras secuencias de la película.

Que no me vengan con referencias a David Fincher o la saga "Saw", porque, a pesar de lo que parece, no estamos ante un ejemplo de cine gore estético, sino ante una obra tan profunda y turbadora como las de Charles Laughton y David Lynch.
4 estrellas