Ya lo habíamos advertido: es muy curioso cómo se está moviendo el mercado en la actualidad. Digo bien "el mercado" y no necesariamente "la industria del cine", pero podemos pensar muy bien que los dos nombres pueden ser aplicados indiferentemente, aunque creo que es momento de realizar distinciones. La "industria cultural", por extensión, "la industria cinematográfica", tiene que ver con la producción efectiva de películas que mal o vienen mantienen la misma estructura y puede perfectamente ser sintetizada en las típicas películas de género: es un término que proviene del filósofo Theodor Adorno y tiene que ver con la caracterización de la producción del "arte masivo" frente al "arte", en términos efectivos, quiero decir: a lo que Adorno consideraría el verdadero arte. ¿Qué le pasa a esta industria del género cuando recibimos la noticia de que se va a realizar una película sobre el Cubo Mágico o el también conocido Rubik´s Cube?

Aquí es donde creo que es pertinente realizar la distinción: la industria implica una determinada idea de producción, algo que si tuvieramos que buscar el equivalente en otro tipo de producciones tendríamos que registrar como la propia de la mercancía, de los bienes: un ejemplo tonto, pero una silla, una mesa o un paquete de cigarrillos son perfectamente ideas que pueden ilustrar lo que caracterizamos como industria y equiparamos con el cine de género, la industria cinematográfica. Ahora: este tipo de noticias nos puede muy bien colocar en otro momento de la producción de bienes masivos, es más, hasta tendríamos que descartar la idea de bienes... En vez de industria, creo que ideas como estas nos sirve para entender la idea de "mercado" del cine.

Vayamos por puntos: Jean Baudrillard, un sociólogo francés, propone en un libro que tiene como nombre El intercambio simbólico y la muerte. En ese texto, rescata que el tipo de producción de la actualidad está desprendida de la idea de un referente: por ejemplo, el dinero no obtiene su valor a partir de la referencia positiva a determinada cantidad de horas hombre de trabajo, sino que empieza a establecer relación negativa con otros tipos de dinero, lo que podríamos ver en la relación de las monedas ente sí dentro del mundo de las finanzas. El cine de género de la industria cultural tiene esta relación con el mundo cotidiano del espectador, esta secreta referencia mimética que busca hacernos creer que tal historia pudo realmente haber pasado --- quizás por eso el mejor cine de género hollywoodense sean las diversas Comedias Románticas que cada tanto vemos aparecer en la cartelera ---.

Ahora: ¿qué pasa con el mercado de cine? ¿Qué caracteríticas tienen esas películas que produce? Quizás esta noticia de que van a realizar tantas adaptaciones de juegos de mesa --- desde la tabla ouija hasta la batalla naval --- tenga que ver con el tipo de cine que en estos momentos está siendo producido, un cine donde ni siquiera la estructura de género cuenta, o mejor, esa misma estructura es reducida a su grado mínimo con el objetivo de priorizar otras características de la cinta, como puede llegar a ser la presencia de efectos especiales o elementos dentro del campo de la imagen que sorprendan por sí mismos.

Esto, claro, es una serie de acercamientos un tanto laterales a un problema efectivo. Quizás estos apuntes tengan que ser revisados, pero es verdad que existe un cambio de un estado de producción a otro. Y es más: las consecuencias del cambio se sienten en todos los niveles, tal como podemos leer en esta nota, en donde uno de los ejecutivos de Universal --- Ron Meyer --- ve su carrera puesta en peligro por una serie de decisiones de adaptación mal tomadas. ¿Quedará como un mártir de un mercado por venir o sera la prueba de que el concepto de industria prima por sobre la idea de sistemas sin relación con el referente?

Sea de una manera u otra, no creo que estas adaptaciones sean tan geniales como prometen. Sin embargo, prometo realizar un estudio un poco más certero acerca de la cuestión.

Vía: Indie Wire | Foto: Lucianotourn