Muchas expectativas se habían creado con respecto a “Scott Pilgrim vs. the World”, la película basada en la novela gráfica de Bryan Lee O'Malley y dirigida por Edgar Wright, que parece no va a defraudar a nadie.

Si ya la novela gráfica aglutinaba múltiples referencias a la cultura popular contemporánea como los cómics, la música y los videojuegos, la película no sólo hace referencias, sino que asimila todas las características y estéticas de esas mismas referencias para integrarlas en el relato a la perfección y para mayor disfrute del espectador, algo que consigue ya desde el fabuloso prólogo y la secuencia de créditos, que permiten que el espectador se ubique perfectamente en el tono en el que se va a desarrollar toda la película.

Asimismo, todos y cada uno de los componentes del reparto saben ajustarse a la perfección a unos personajes que nunca caen en el cliché ni el estereotipo, interpretados quizás en un registro exaltado, pero verosímil. Además de los dos protagonistas, Michael Cera y Mary Elizabeth Winstead, resalta la divertida intervención de Ellen Wong, tal y como si fuera la personificación real de un manga.

Director de la deliciosa “Shaun of the Dead”, Edgar Wright utiliza todos y cada uno de los recursos audiovisuales a su disposición para dotar de un energético ritmo a su relato. Aprovecha a la perfección la estética de los videojuegos, particularmente la de los de lucha, que nunca, salvo homenajes como los efectuados en la famosa secuencia de “Oldboy”, han tenido una adaptación que merezca realmente la pena, ni siquiera la que hiciera Paul W. S. Anderson en la ingenua “Mortal Komat”.

Aunque la película sea una coproducción entre los Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido, y por mucho que se haya vendido como una película de Hollywood, no lo es. Gran parte del acierto de la película es, precisamente, que sus artífices no son estadounidenses, cosa que salta a la vista y se desprende de la estupenda selección musical de la película cuyo montaje no está realizado de una manera dependiente de las imágenes, como sucede, por ejemplo en la comentadísimaKick-Ass”, sino que se le da la importancia que merece en cada momento.

No puedo decir que “Scott Pilgrim Vs. the World” sea el no va más del cine contemporáneo, pero sí puedo decir que es tremendamente divertida y entretenida de comienzo a fin y que supone una inyección de energía, vitalidad y optimismo que se agradece.
3 estrellas
Fotos: Cinefilux Mediavida