Hay escenas que nos quedan grabadas en el cerebro eternamente. Y no creo que tenga que ver muchas veces con percepciones personales, que desde luego existen, pero que no necesariamente pueden dar el exacto crédito a ese tipo de situaciones que tienen que ver más con aquel intrigante concepto de Carl C. Jung. Hablo de “inconsciente colectivo”, de esa cosa que late dentro de cualquiera de nosotros pero que está más allá de nosotros, que es como una sombra común, animal —- en el sentido de “inentendible” para los usos de nuestra razón humana: claro que, como bien dice el filósofo Jacques Derrida, todo el concepto positivo de hombre descansa sobre la fuerza negativa ejercida sobre el concepto de animal —-, totémica.

Digo, una serie de características que podemos largar pero que, inevitablemente, emergerán en esas situaciones en donde todos sentimos una suerte de “horror común”. Y así tenemos que pensar los comentarios emanados en torno a una de las escenas más memorables del ya memorable filme de Ridley Scott, “Alien” (1979), momento de la cinta al cual le dedicaremos este artículo para ver con cierto detenimiento. ¿De que momento hablamos? De la salida del alien del cuerpo de John Hurt, claro.

Publicada en la edición impresa de Empire Online el año pasado, una muy interesante nota procede a entrevistar a varios de los implicados en la realización de la mencionada cinta con el objetivo de diseccionar —- nunca mejor dicho —- la realización de la escena que pasó a la historia como la “Chestbuster Scene”. No creo que sea necesario recordarles a todos de qué se trataba ese fragmento en cuestión, ni mucho menos volver a relatar la historia de la película, que ya a esta altura forma parte del acervo artístico de cualquiera nacido después de 1979: apoyo firmemente la idea de que el arte, pasado cierto tiempo, empieza a formar parte de nuestros conocimientos innatos, intuitivos, si se quiere.

Para empezar, la idea original, que tomó su lugar en el guión en la página 51 de las hojas verdes —- tengamos en cuenta toda la serie de divisiones que se hacen sobre un guión cinematográfico —-, provino de dos de los guionistas del proyecto, Dan O’Bannon y Ronald Shusett, quienes ya tenían la escena planeada para una pelicula de sci-fi clase b llamada “Star Beast”, en donde una criatura de otro mundo viajaba en el cuerpo de uno de los varios tripulantes de una nave espacial. Luego de comentarla con el director de la actual cinta, el conocido Ridley Scott, logró pasar por todas las barreras de ideas que podemos tener presentes y pudo obtener un lugar en el proyecto.

Scott luchó por la inclusión dentro de la realización del filme del ahora mítico H.R. Giger, quien se encargaría de diseñar el ambiente gótico-gris-sofocante que todos recordamos del trabajo, además de dar forma a los diferentes estadios de la criatura que vemos en la pantalla. Comentario aparte, una gran lista de nombres que luego fueron glorias de diversas películas de ciencia ficción proceden de los originalmente reunidos por el maestro Alejandro Jodorowsky para su frustrada adaptación de la novela “Dune”, cinta casi maldita que luego termino por llevar adelante otro genio, David Lynch, en 1984.

Una vez que se obtuvieron todos los permisos, llegó el momento de realizar la filmación: nadie sabía muy bien de qué se trataba el asunto, sólo tenían en cuenta de que del pecho de Hurt iba a salir una criatura. Con escasas noticias, la idea de Scott era capturar la primera impresión de la mayoría frente a la salida del monstruo, para lo cual no sólo se encargó de que se mantuviera en secreto absoluto, sino que trató de que sea lo más visceral posible dentro de ese ambiente cerrado del filme. Para tal objetivo, no tuvo mejor idea que pasar por la carnicería y comprar ciertos cortes de vaca, como vísceras y demás, para tratar de que el pecho explotado del actor pareciera realmente destrozado por la bestia emergente. Sigourney Weaver confesó que el olor del set de filmación era terrible debido a la mezcla de diferentes tipos de conservantes y del hedor que emanaba de los cortes vacunos. Podemos ver en la imagen colocada arriba, un extracto del storyboard de Scott, cómo se planeo la ubicación de los cuerpos y las líneas de movimiento que, mal o bien, perviven en esta escena —- inclinaciones, curvas de tensión, etc. —-.

Kane, quien originalmente iba a ser interpretado por Jon Finch en lugar de Hurt, ubicado ya en la mesa de desayuno de los tripulantes, tiene dos momentos explosivos importantes: uno breve y otro fatal, en donde vemos emerger al pequeño alien. En la segunda explosión, ya notamos los gritos y la cara de desesperación de Veronica Cartwright, quien tampoco tenía todos los datos acerca de lo que iba a suceder, y quien, luego de la filmación, procedió a quedarse bastante tiempo en su camarín sin hablar con nadie hasta que la impresión de lo sucedido desapareciera de su cabeza. Si lo notamos bien en el video de abajo, cada uno de los actores tiene ese gesto de haber presenciado algo sumamente repulsivo que no tenían en mente.

Muchos galones de sangre gastados en la toma, la impresión registrada en la cara de los actores, Hurt agonizando de una manera que, mirándola hoy en día, sigue siendo excepcional —- Weaver confesó que sólo estaba pensando en John, como si realmente estuviera afectado por una criatura que decide nacer desde su pecho —-, varias metáforas freudianas y relacionadas con diversas enfermedades por delante —- desde el cáncer hasta el sida, males que han tenido más de una representación metafórica en varias cintas, aunque la idea fue tratar de reproducir el tipo de gestación de ciertas avispas —-, el momento en cuestión se convierte en uno de los picos más importantes de este filme y en uno de los momentos más impactantes en el cine, hasta el punto que en los screen test todos los realizadores estaban atentos a los cambios de humor en el público antes y después de la “Chestbuster Scene”.

La nota completa de Empire Online es imperdible, realmente muy buena: aquí hemos tomado algunos de los comentarios y realizado un somero análisis, pero creo que vale la pena volver a ver “Alien” y prestarle atención a la construcción de estos momentos que, realmente, valen oro. Les dejo la escena en cuestión: hay momentos en silencio debido a que tiene planos que quedaron fuera de la edición final, se pueden notar perfectamente al ver el cambio en los colores, entre otras cosas. Y a disfrutar, claro, con este padecimiento.

Vía/Foto: Empire Online