El vínculo que se puede establecer entre el cine y todos los procesos histórico-políticos que se han dado a lo largo del siglo XX es significativamente estrecho. Si el cine es el arte que nació el citado siglo -- pese a que los avances que han producido su alumbramiento se dieron en el último cuarto del XIX --, su conexión con las perspectivas humanas a lo largo del periodo tiene que ser sumamente significativa en la medida en que se pueda conceptualizar el vínculo en un proceso de mutuo alumbramiento: el cine puede hablar del hombre de este período tanto como el hombre de este período puede hablar del cine.

Usemos la palabra hombre de una manera un poco más específica: aquí, al menos, nos servirá de término para entender determinados procesos históricos, como puede ser el surgimientos de movimientos de descolonización en diferentes partes del orbe, pero sobre todo, en África, en donde sucesos como la guerra de Argelia y demás. En este ámbito es en donde quiere ubicarse el excelente filme de Claire Denis, "White Material", interpretado por Isabelle Huppert y Christopher Lambert.

La película en cuestión, pese a haber sido terminada el año pasado, se encuentra en estos momentos circulando por diversos festivales a lo largo del mundo: en noviembre sera estrenada recién en USA, mientras que algunos países ni la tienen registrada en la fecha de estrenos --- como el caso de Argentina, aunque, claro está, puede circular por los cines de siempre en donde el público de este país tiene contacto con lo que las paupérrimas clasificaciones del mercado ha dado en llamar "cine arte" ---. Pero, por ejemplo, en Brasil la película ha aparecido en un más que interesante festival de nombre Indie.10, muestra de cine que recorre diferentes capitales del país para, por una semana, realizar una muestra de los trabajos independientes más importantes del ámbito nacional e internacional.

¿De qué va la película? En un país africano cuyo nombre no se revela pero que, metonímicamente, funciona como alusión a toda una realidada continental-histórica, una mujer de nombre María se niega a abandonar la plantación de café que ha funcionado como herencia de su familia desde hace bastante tiempo. Claro, abandonarla sería la mejor idea en ese momento, debido a que el conflicto entre los rebeldes guerrilleros y las fuerzas paramilitares del estado han llevado el combate hasta puntos sin retorno, en donde la única salida lógica parece ser el sangriento aplastameinto de un grupo por el otro. El problema se acrecienta cuando empiezan a circular rumores de que uno de los miembros del grupo de los rebeldes, el líder espiritual del movimiento, un tal "boxeador" --- así lo llaman ---, está refugiado en la plantación.

María no es precisamente una persona que quiera que alguno de los dos bandos resulte específicamente el ganador de la contienda: su actuación está motivada por una especie de "ceguera" frente a los acontecimientos que comienzan a recrudecerse en torno suyo: varios empleados la abandonan, recomendándole que abandone la última cosecha --- lo que ella declara que será la última cosecha antes de efectivamente volver para Francia ---. Lo que la sostiene es, al mismo tiempo, un nuevo cruce con otra situación que funciona casi en simultáneo al problema de la ocupación europea de África, y tiene que ver con una especie de mandato paterno de continuar trabajando en la plantación, mandato masculino sobre una individualidad femenina que precisa respetar esta Ley, poniendo en riesgo tanto a su familia --- Lambert interpreta al ex-esposo, Nicolas Duvauchelle personifica al hijo de ambos, Daniel Tchangang hace las veces del hijo adoptivo, oriundo de África --- como a su propia vida.

Bajo la conceptualización de esta "Ley paterna" --- casi un pleonasmo --- tendría que entenderse todo lo que el filme relata, tanto el problema individual de Maria que se niega a ver lo que está sucediendo con tal de mantener el orgullo familiar como el problema social-histórico de la ocupación de territorio africano por parte de diversos europeos que, efectivamente, se han aprovechado de los recursos y crearon un oscuro sistema de recolección de materia prima y bienes que implica también el hecho de subyugar y violar la libertad de varios africanos a lo largo del tiempo, no sólo con el uso de la fuerza y la esclavitud, sino también con la abolición de prácticas culturales individuales o la implantación de lenguas "civilizadas" --- el hecho de que todos los personajes hablen en francés, por más que parezca obvio, genera una sensación constante de extrañamiento en el espectador, al igual que la perdida escena en donde el grupo de rebeldes reconoce que un encendedor encontrado por uno de los guerrilleros-niños es nada más ni nada menos que "white material", dicho así, en inglés, como si fuera una frase fosilizada y perfectamente entendible para cualquiera ---.

Seguir esta doble Ley de permanencia, entonces, empujará los sucesos hacia un final en donde no queda otra cosa que la muerte, casi como un laberinto lineal: se está perdido en un camino que sólo lleva al desastre, del cual no se puede salir, pero del que tampoco se siente ahínco para avanzar... Por momentos, el personaje de Maria, pese a su fiereza, sólo es empujada por la fuerza que extrae de su memoria, de los consejos de la figura paterna.

El cine nació con este tipo de acontecimientos: varios filmes se ambientan en procesos históricos de las mismas características con un ojo casi objetivo --- la película abandona todo tipo de "lirismo visual" para tratar de recuperar objetivamente lo que sucede en diversos puntos geográficos del mundo ---, la imagen misma, desprovista, descarnada, desnuda, "sin pelo" --- Manuel, el hijo mayor de la pareja, en una especie de acceso a la locura se rapa y toma un arma con un objetivo un tanto difuso, casi como si fuera la consecuencia de tanto y tanto sangriento sin sentido --- es suficiente para que la cinta funcione, para que el espectador se sienta interpelado por la situación y, a diferencia de Maria, abra los ojos a lo que está sucediendo, ahora sí, fuera de toda Ley.

Les dejo una entrevista a la directora a los fines de alumbrar más aspectos de esta íntima conexión entre el cine y procesos históricos como los que se acaba de describir.

Foto: Just Another Ego