El pasado 8 de agosto, a los 84 años de edad y víctima de un cáncer de pulmón, nos dejaba Patricia Neal, actriz ganadora de un Oscar en 1964 y que para muchos cinéfilos siempre será recordada por "The Day the Earth Stood Still".

Casada durante treinta años con el conocido escritor Roald Dahl, tras estudiar teatro en la Universidad del noroeste y antes de comenzara su carrera cinematográfica, Patricia Neal se alza con el Premio Tony a la Mejor Actriz de Reparto por "Another Part od the Forest", siendo además la primera vez que se convocan los Premios Tony de Broadway, en 1947.

Debuta en el cine junto a Ronald Regan en "John Loves Mary", para después protagonizar "The Fountainhead" junto a Gary Cooper, con el que inicia una relación sentimental, a pesar de una diferencia de edad entre ambos de veintidós años. Relación que concluye tan deprisa como comienza al negarse el actor a abandonar a su mujer, provocando una depresión en la joven actriz.

Continúa su andadura cinematográfica en títulos como "Operation Pacific", junto a John Wayne ---de quien no guardara un buen recuerdo, igual que tampoco lo hará él de ella---, hasta que conquista al nuevo público juvenil con su personaje de Helen Benson en "The Day the Earth Stood Still", una película que inaugura un nuevo tipo de cine, más cercano a los gustos populares de la época y en el que la ciencia ficción tiene un doble trasfondo ecológico y político.

En la década de los cincuenta trabaja con directores como Michael Curtiz, Robert Wise, Douglas Sirk, Henry Hathaway o Elia Kazan para el que actúa en "A Face in the Crowd", título que marca una pausa en su filmografía para dedicarse a las necesidades adquiridas con una maternidad que se manifiestará en cinco hijos.

En los años sesenta reaparece por la puerta grande en "Breakfast at Tiffany's" junto a George Peppard y Audrey Hepburn, para obtener un Oscar en 1964 por su participación en "Hud", junto a Paul Newman, por el que sentiría un profundo respeto personal, además de profesional.

En febrero de 1965, siendo su última participación cinematográfica la magnífica película de Otto Preminger, "In Harm's Way", y mientras estaba embarazada, Patricia Neal sufre una serie de infartos cerebrales que le dejan en coma durante veintiún días. Cuando despierta pierde el habla y la memoria, pero afortunadamente se recupera y da a luz a su hija Lucy Dahl. La revista Variety publica su muerte, por error.

La capacidad de recuperación de patricia Neal ante las adversidades tanto físicas como emocionales, pues tuvo que superar que su hijo Theo, de cuatro años de edad, sufriera daños cerebrales a causa de un accidente de tráfico; dos años después su hija mayor, Olivia, fallece por encefalitis con siete años; y, sobre todo debido a la lucha que siempre sostiene contra las apoplejías y lesiones cerebrales, la ciudad de Knoxville, en la que pasa gran parte de su niñez, le da su nombre a un centro de rehabilitación.

Retoma su actividad cinematográfica en 1968 con "The Subject Was Roses", por la que consigue una nominación al Oscar a la mejor actriz protagonista. Desde este momento compagina cine con televisión participando en series como "The Waltons", "Kung Fu", "Murder, She Wrote" y otros telefilmes y documentales, además de trabajar esporádicamente en el cine en títulos como "Baxter!", "Happy Mother's Day, Love George", la cinta española "Hay que matar a B" o "Ghost Story". Una de sus últimas apariciones cinematográficas se produce en la película de Robert Altman, "Cookie's Fortune", en 1999.

Cualquiera de estas películas merece la pena volver a verlas en cualquier momento, pero ahora lo haremos prestando especial atención a la elegante y distinguida presencia de Patricia Neal, aunque les dejo tan sólo un breve momento de su filmografía, aquel en el que pronunciara una frase mítica repetida después en otras películas a modo de homenaje.

Vía: La Butaca | Fotos: Celebrity Insights Blog IMP Awards