Una pequeña nota publicada recientemente en The Guardian, escrita por Ronald Bergan, pone sobre el tapete un tema que incumbe al problema de la representación en el cine, si es que, claro está, adherimos a la hipótesis de que el cine es un arte representativo, o mejor, si entendemos por representativo una nueva presentación de lo dado en otro orden dentro de los límites de lo artístico, con un contenido o una forma cambiada. Estrictamente, la nota apunta a que muy pocos filmes norteamericanos se han metido con el problema del bombardeo a Hiroshima y Nagasaki en 1945 por parte de su ejército, hecho que implico la primera --- y, hasta el momento, única --- utilización de arsenal nuclear contra población civil en la historia de la humanidad.

¿Qué significa este “silencio” por parte de una industria cinematográfica que, como bien señala la nota, no tiene ningún resquemor a la hora de meterse con otros temas igual de escabrosos en donde la mayor parte de las veces ellos aparecen delineados como defensores de la moralidad occidental, de su ética? Desde la perspectiva del autor, sólo dos películas se meten con el tema de manera muy lateral, pero no tienen como temática principal el problema de este magnicidio tan importante para la historia del siglo XX, para la historia de toda la humanidad.

¿Cuáles son estas dos películas? La primera es un filme de 1952 conocido con el nombre de “Above and Beyond”, aparecido durante la época de la Guerra Fría, mientras que la segunda película es “The Beginning Or the End”, de 1947, que cuenta la historia del proyecto Manhattan para arribar a la bastante sospechosa conclusión de que Estados Unidos es el único país en el que podemos confiar para manejar arsenal nuclear.

Claro que, tal como lo propone Bergan, si comparamos estas producciones a filmes como “Hiroshima mon amour” (1959), de Alain Resnais, en donde efectivamente el problema de las explosiones nucleares en Japón está puesto en absoluto primer plano, hasta el punto de que es a partir de este incidente, de los cuerpos vejados, del material documental recogido, de las consecuencias “existenciales” de semejante desasatre --- pienso lo “existencial” como un término para aludir al plano sentimental, al plano efectivo en el que la existencia se encuentra desprovista de conexiones significativas: quizás sea un uso más que errado, pero en última instancia, útil a este breve comentario ---.

Considerando que las producciones hollywoodenses siempre han levantado la libertad de expresión a la hora de apoyar tal o cual trabajo, que no se haya tematizado un evento tan trascendente de la misma manera en que, por ejemplo, si se ha trabajado con el exterminio Nazi, con las consecuencias para el pueblo norteamericano de las guerras en otras partes del lejano o cercano Oriente --- Vietnam, Afganistán, etc. --- es un peligroso, significativo, atronador silencio que invita a un análisis un tanto más profundo de la cuestión.

Vía: Guardian | Foto: El rincón del misterio