Precedida de un fulgurante éxito en USA y una clara división entre la crítica, el pasado fin de semana llegaba a nuestras pantallas "Kick-Ass", la esperadísima adaptación del cómic homónimo de Mark Millar. A grandes rasgos, "Kick-Ass" es una parodia de las historias de superhéroes al uso, y es así como hay que verla.

Porque precisamente en el abuso de clichés, lugares comunes y tramas predecibles que pueblan la película, es donde está su mayor encanto. La forma que Millar y Vaughn tienen de reirse del mundo comiquero, es, si entras en su juego, divertidísima. "Kick-ass" nos presenta a su antihéroe en unos primeros minutos llenos de ritmo que dejan claras las intenciones de la película. ¿Que pasaría si los fans de los cómics, tan distintos de los protagonistas de los mismos, decidieran ser superhéroes? Nada bueno.

Y es que si te enfundas en un traje raro y sales por ahí a combatir el crimen, muy bien de la cabeza no estas. O eres un fanático de los cómics que sueña con una vida mejor que la que tiene, o eres un ex-policía enamorado de las armas que le regala a su hija de once años un par de navajas de mariposa por su cumpleaños. Porque los otros dos grandes personajes de la película son Big-Daddy y, principalmente, Hit-Girl. Ellos son los héroes auténticos, pero no por ello dejan de ser unos dementes. Al igual que Kick-Ass.

Porque en la película la heroicidad brilla por su ausencia. El altruismo no existe. Kick-Ass busca enamorar a una chica, hacerse famoso; Big Daddy y Hit-Girl buscan venganza; y si los héroes tienen motivaciones impuras, el super-villano de turno, Bruma Roja, sólo busca la aceptación de su padre (aún más villano). Aquí todo funciona al revés. Pero funciona de cabo a rabo.

"Kick-Ass" es un divertimento gamberro, una película de superhéroes no apta para niños, con un sentido del humor soez pero inteligente a la vez, y una gran fuerza visual. Cae conscientemente en ciertos clichés del género, para luego darles la vuelta. Tiene secuencias realmente delirantes: Una voz en off que rompe la cuarta pared para hacer varios chistes autoreferenciales (impagable el de "American Beauty"; secuencias como la del bazooka le dan la vuelta a los estereotipos del cine de acción. Pero sobre todo tiene a una serie de personajes que nunca antes se habían visto en cine. Porque nunca antes un superhéroe había sido tan inútil, tan torpe, tan "de casualidad", como Kick-Ass; Nuca antes una niña de once años de edad había escandalizado tanto haciendo de adulta; nuca antes un "super-villano" había tenido un coche "tuneado"...

Tal vez los lectores del cómic de Millar se me echen encima. No, no lo he leído y no sé si el original es mejor o peor; no sé que cambios se han realizado, y no sé que personajes han desaparecido. Probablemente la película sea muy distinta del cómic pero eso no quita que sea una gran película. Más aún si recordamos que el guión terminó de escribirse prácticamente a la vez que Millar terminaba su obra, por lo que cómic y película cuentan con la misma base, pero han ido por caminos distintos.

Kick-Ass es, probablemente, lo más fresco en cine de superhéroes que me he llevado a la boca en mucho tiempo. Porque no lo olvidemos, sigue siendo una película de super-héroes al uso. Pese a todas las divergencias del género que Vaughn y Millar ponen en la cinta. Y, repito, es ese su mayor acierto: usar las bases del género para romperlo desde adentro. El único lastre que tiene que arrastrar la película es la presencia de Nicholas Cage y de un sosísimo Aaron Johnson. Menos mal que están ahí Hit-Girl y la excelente Chloe Moretz para mostrarnos lo que es un personaje inolvidable.

Me quedo con una frase que pronuncia Bruma Roja que resume perfectamente el sentido de la película: "No es un superhéroe. Es sólo un friki". ¿Y no son frikis todos los superhéroes?