La excelente película de Marco Bellocchio, "Vincere", rescata y pone de actualidad uno de los más breves pero intensos movimientos de vanguardia de principios del siglo XX, el futurismo, que siendo el primero de los movimientos que se desarrollarían en la época del cine mudo acaba de cumplir cien años, y vive en la actualidad un renacer debido al neo-futurismo de Graziano Cechini, aunque ligado a una política opuesta.

Publicado en 1909 en el periódico francés Le Figaro, el Manifiesto Futurista fundado por Filippo Tommaso Marinetti, responde a las necesidades de un grupo de aristócratas intelectuales que abarcan todas las expresiones artísticas y que han encontrado en el cinematógrafo su arma definitiva, pues están convencidos del fin del medio literario, del libro, un medio estático frente al movimiento que otorga el cine.

Los futuristas son los primeros que reivindican el cine como un arte en sí mismo, una expresión artística que no debe copiar jamás el libro y que debe ser, fundamentalmente, visual, sirviendo como una extensión de la pintura y alejándose de la realidad, de la fotografía. Evidentemente, rechazan las muestras documentales que hasta esa fecha se han realizado ---excepto las que tienen una connotación de movimiento o violencia como las grabaciones de viajes, cazas o guerras---, así como las pocas obras dramáticas que acusan de seguir un patrón similar sin haber alcanzado todas las posibilidades que ofrece tan magnífico invento.

De marcado sentimiento ultra nacionalista, los futuristas promueven el amor al peligro, la exaltación de la energía, la admiración por la velocidad, reniegan del pasado y enaltecen la agresividad, la violencia, la guerra considerada como "La única higiene del mundo". En un segundo manifiesto, el movimiento aparecería ya ligado abiertamente al régimen de Benito Mussolini, combatiendo cualquier intento de retorno a las ideas del pasado o estancamiento en la poesía o en las artes.

Bruno Corra, Emilio Settimelli, Arnaldo Ginna, Giacomo Balla o Remo Chiti son algunos de los artistas que firman el manifiesto, cuyas disciplinas artísticas incluyen el teatro, pintura, escultura, arquitectura y fotografía. Destacando la labor de Giacomo Balla y Umberto Boccioni, quienes emplean por primera vez técnicas derivvadas de la fotografía y del propio cine para crear efectos dinámicos en sus pinturas. En el campo de la cinematografía cabe destacar el trabajo de los hermanos Bragaglia y el filme de 1916, "Vida Futurista", en la que se investigan las nuevas técnicas del incipiente celuloide como el montaje por analogía, simultáneo y de compenetración intelectual o la descomposición temporal y espacial, que sería asimilada por otros movimientos posteriores como el impresionismo o el surrealismo. Otra característica muy futurista es la de ilustrar la música con imágenes más o menos abstractas, una idea plenamente desarrollada hoy en día por un formato como el videoclip.

Cineastas como Guy Ritchie, Danny Boyle o David Fincher, recogen a la perfección el espíritu futurista tanto por la exaltación de la violencia que promueven en filmes como "Lock, Stock and Two Smocking Barrels", "Snatch" o "RocknRolla", el primero, "Trainspotting" o "The Beach", el segundo, o "Se7en", "The Game" o, sobre todo, "Fight Club", el tercero. Además los tres cineastas utilizan la música de sus películas buscando una intencionada exaltación y agitación en el público, fundiendo música e imágenes en una herencia cultural que bebe más de MTV que del lenguaje audiovisual. En cualquier caso, no parece que ninguno de ellos sean conscientes de esta influencia en sus discursos. Sucede lo mismo con otros modernos de pacotilla como Baz Luhrmann o Luc Besson, más preocupados por la estética y la canción que va a acompañar a sus imágenes que por el sentido que música e imágenes puedan tener en su discurso.

En la actualidad, el neo-futurismo de Graziano Cechini, que ha encontrado el apoyo de Oliviero Toscani, quien fuera creador de las provocativas campañas publicitarias de Benetton, se ha lanzado en una serie de actos reivindicativos de tendencia política completamente opuesta al futurismo original y buscando una provocación contra el gobierno de Berlusconi que le ha llevado a manifestarse en tres ocasiones:

  1. "Rosso trevi", una acción mediante la que Cechini, en aquel momento definido com un hombre con gafas y gorrito, tiñe de rojo el agua de la Fontana di trevi, en loq ue fue calificado por el gobierno de Berlusconi como un acto terrorista y que termino marcando el sello del activista.
  2. "I fratelli d’Italia si son rotti le palle", un acto en el que lanza 500.000 pelotas de colores por la escalera de la Plaza de España de Roma.
  3. "Obelisco de la sangre y de la libertad", una acción en la que lanzara unos globos con el lema "free Tibet, free Karen, stop laogai"

La realidad de este movimiento se ha visto materializada en el artículo de Miguel Mora, "En Italia despierta el fascismo", de la misma manera que Marco Bellocchio parece incitar a este mismo despertar en "Vincere".

Fotos: El confidencial Ai Nostri Posti Cine 25