"Repo Men" no es más que una nueva muestra de cine irresponsable, inmoral y antiguo, envuelto en una falsa apariencia de modernidad audiovisual, cargado de violencia gratuita, carente de sentido y aburrido hasta la muerte.

Remy es un atípico cobrador de una empresa que se dedica a vender legalmente órganos humanos, que reemplaza inmediata e inevitablemente cuando sus portadores se retrasan en el pago. Un trabajo que a Remy no le causa ningún problema moral, ni siquiera cuando su mujer le reta con un ultimátum para que cambie la forma en que se gana la vida. Sólo se plantea si lo que hace está bien o mal, cuando él mismo es víctima de la compañía cuando le implantan un corazón tras un accidente laboral.

No me hace falta buscar la edad de Miguel Sapochnik, más que nada porque ha visto las mismas películas que yo, aunque él no tiene toda la culpa de esta recopilación de referencias a títulos como "Metropolis", "Blade Runer", "Coma", "Oldboy", "Pulp Fiction", "Brazil", "Total Recall" ---están todas puestas en el mismo orden en que aparecen en pantalla. El problema está en la base, en el autor de la novela original, Eric Garcia, que también firma el guión junto con Garrett Lerner, que adaptan de la novela con título tan ridículo como el tema que propone: "The Repossession Mambo". El Señor Garcia debe estar descojonándose de risa tras haberse dedicado a la recopilación de personajes, temas y situaciones de las novelas del fascinante escritor de ciencia ficción Philip K. Dick, más que de las películas mencionadas, y convertirlas en una novela para gente que no lee, de la que encima le pagan los derechos para ser llevada al cine por un auténtico farsante futurista (por no decir fascista, dado que a algunos les molesta mucho), incapaz de disimular sus fuentes visuales, porque no es lo mismo homenaje que plagio (encarnizada discusión para un post aparte). Luego lo del plagio con otra obra de título similar, ni me lo planteo.

El caso es que el señor Sapochnik no debe haberse leído bien el guión (seguro que hasta en eso emula a los futuristas que rechaban toda palabra escrita), de otra manera no se entiende cómo es tan incoherente de dejar que su protagonista mencione cosas como "un trabajo no es sólo un trabajo". Y una película no es sólo una película, señor Sapochnik. Puede que las distopías y las especulaciones acerca del futuro de la humanidad en las películas de ciencia ficción que se hicieran en los años ochenta, funcionaran para esa realidad concreta, la era de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, pero, como decía el personaje que interpretaba Patricia Hearst antes de ser asesinada por Kathleen Turner en "Serial Mom": "la moda cambia"… y la sociedad también, y lo que funcionaba hace veinte años, no funciona hoy. Soy incapaz de imaginar que, actualmente, nos movamos hacia un mundo en el que se nos haga pagar tan cara nuestra propia salud, no veo indicios, ni en mi país ni en el de Sapochnik. Lo vería coherente si la película se desarrollara en una sociedad bajo un régimen dictatorial, cerrado, absoluto, pero no parece ser así y no me creo esta deshumanización a la que se llega en "Repo Men".

El uso de la banda sonora, directamente inspirado por la influencia de la serie "CSI: Crime Scene Investigation", en la que se acostumbra a realizar autopsias a ritmo de pop, roack alternativo y trip-hop, asociando la desmembración de un ser humano, su vaciado y, en definitiva, la muerte, con las últimas tendencias musicales, deshumanizándola, pervirtiéndola y quitándole la importancia que tiene, me lleva a recordar los métodos que utilizaban en "A Clockwork Orange", en la que se asociaba la música de Beethoven con imágenes de guerra, violación y muerte provocando lo que ya sabemos en el pobre Alex (Malcolm McDowell). Lo mismo. Ninguna diferencia. Lo que me queda claro es que a Sapochnink le gusta el Soul, el Rhythm'n'blues, el trip-hop, The Mammas and The Papas y el Canon en Re Mayor de Pachelbel, no así el easy listening y en especial la bossa nova, pues lo asocia con los inhumanos cirujanos que se dedican a cuidar y reparar los órganos dañados para su posterior reutilización.

Ya viendo la película me invade un desagradable tufillo a podrido, algo que entiendo a la perfección cuando busco el nombre del director en Internet, estaba claro que iba a encontrar referencias a otros modernos de pacotilla y, como no podía ser de otra manera, me encuentro que Miquel Sapochnik, antes de convertirse en director de cine con esta ópera prima, se dedicaba a la dirección artística y a dibujar storyboards para, entre algún otro, Danny Boyle, un director que detesto. Acabáramos, ahora lo entiendo todo. Con Boyle habrá aprendido que si no eres capaz de contar una historia, lo mejor que puedes hacer es copiar a tutiplén, poner música molona y mezclarla con las imágenes como si fuera un videoclip, tras haber vestido a tus personajes con una estética cualquiera mientras se pueda disfrazar de creatividad (hueca, nula y vacía).

No me extraña la participación de Jude Law en el proyecto, un actor mercenario, pero efectivo que resuelve su trabajo a la perfección, pero me aturde un poco encontrarme con Forest Whitaker, quien sí es bastante meticuloso con lo que rueda. Refresca encontrar un perfil tan estimulante como el de Alice Braga, aunque lamento, francamente, que, salvo algunas excepciones como "Redbelt", no tenga oportunidades tan interesantes en el mercado anglosajón como en el brasileño.

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Fotos: Geekadelphia