"Frozen" es un intento de aunar en una sola pieza el cine de catástrofe (a pequeña escala), con el conflicto personal y el thriller psicológico, fallando en las tres vertientes.

A pesar de que Parker (Emma Bell) no es buena esquiadora y ni siquiera le gusta realmente, Joe (Shawn Ashmore) y Dan (Kevin Zegers) le convencen para pasar el fin de semana esquiando. Parker vuelve a dejarse liar para que consiga que les dejen subir al funicular por menos dinero y, al finalizar el día, vuelve a conseguir que les dejen subir a esquiar una última vez, antes de que cierren debido a que se avecina una tormenta. Cuando están a medio camino de la cumbre, la irresponsabilidad de uno de los trabajadores a cargo del funicular y una casualidad que les lleva a una negligencia de otro trabajador, provoca que se olviden de ellos, detengan la telesilla y les dejen suspendidos en el aire, en mitad de ninguna parte y en plena noche. La tormenta que se avecina y los peligros de la naturaleza no auguran un buen final para estos tres amigos.

Destacando la presencia de Shawn Ashmore, conocido por su personaje, Ice Man, de "X-Men", los tres protagonistas defienden como se puede a sus estereotipados personajes, aunque ninguno de los tres logra captar la empatía del espectador. Los mínimos conflictos que surgen entre ellos no sirven más que para revelar la incompetencia de Adam Green ejerciendo de guionista, una capacidad más o menos similar a la del que maneja el funicular.

Encima, cuando le toca ejercer como director, demuestra una ausencia absoluta de criterio en el uso de la cámara para algo más que sea enfocar al personaje que habla, desaprovechando todas las armas que el lenguaje cinematográfico puede ofrecer para contar algo más de lo que sucede en la pantalla. No hay tramas secundarias, ni metáforas, ni nada, tan sólo tres pringados colgados en su telesilla, mucha altura para dejarse caer, lobos esperando la carne llover y un final extraído de "The Texas Chain Saw Massacre".

La cinta queda perjudicada por la comparación, obligatoria, con un título todavía reciente, "Open Water", en el que una pareja que sale con un grupo a bucear en mar abierto, es olvidada debido a un descuido de los tripulantes del barco, combinado con la intervención de uno de los buceadores. Toda la película gira en torno a la angustia que se produce en sus protagonistas cuando descubren su situación, los reproches que se hacen uno al otro y un trágico final en el que acaban devorados por los tiburones. Es imposible no recurrir a ella como fuente, ya no de inspiración, sino como plantilla para extrapolar el mar abierto por la montaña, la pareja por el trío y los tiburones por los lobos, y evidenciando a Adam Green como un burdo aficionado que no sabe ni copiar con gracia.

1 estrella

Fotos: Dread Central