Como una de esas noticias que dificilmente impacten en los grandes medios --- esas cosas realmente importantes que parecen pasar desapercibidas ---, en estos días aparecerá en la cartelera de varios cines latinoamericanos el último film realizado por Alain Resnais, el clásico director de la Nouvelle Vague, conocido con el nombre de "Les Herbes Folles" ("Las Hierbas Salvajes"). Frente a la inminente apertura del Festival de Cannes de este año, vale la pena recordar que el film en cuestión ganó el Premio Especial del Jurado en el 2009, cosa que hace sospechoso el hecho de que recién un año después aparezca en la cartelera de muchos cines de habla hispana --- para ser más específicos, en mi país, Argentina, se estrenará recién este jueves: de más está decir de que luego de verla subiré la correspondiente reseña de este gran evento cinematográfico, por lo menos, a mi juicio ---.

¿De qué va la película? Georges Palet, interpretado por André Dussollier --- recurrente actor de las películas de Resnais desde hace tiempo --- encuentra una billetera pertenecienta a una tal Marguertie Muir --- interpretada por Sabine Azéma, pareja de Resnais y otra actriz recurrente en sus películas ---, una dentista que se dedica a hacer de piloto de aviones por hobby, con uno de esos "de vez en cuando" tan encantadores del tiempo libre. A partir de este hecho, la vida de ambos se cruza y comienzan a tener una relación errática, repleta de confusiones, enojos y pasiones desenfrenadas: si me apuran, todo lo que una pareja siempre termina siendo.

Cerca de cumplir los 88 años, Resnais presenta un film que, dentro de sus propias expresiones, está más ligado a una especie de improvisación libre muy ligada al jazz: dos personas se encuentran y crean una pareja tan intempestiva y, me atrevo a adelantar, breve como las hierbas salvajes. Eso de imprevisto y misterioso que tiene la naturaleza trasladado al plano de las relaciones interpersonales.

Resnais fue siempre un director preocupado por la vida en pareja: "Hiroshima mon amour" (1959), un film imprescindible en cualquier videoteca que se precie, no es sino la concentración en la vida íntima de una pareja que, por ser tan íntima, por estar la cámara tan concentrada en lo que pasa en sus cuerpos y en el interior de las habitaciones, hace estallar la línea política desde dentro, la hace implotar: la vida de ambos está marcada por el desastre bélico y político de esos tiempos --- la bomba atómica, la ocupación Nazi de Francia, etc. ---. No olvidemos que Resnais fue el primero en meter una cámara en el espacio político por definición, el campo de exterminio: revisen, cuando tengan tiempo, ese excelente film denominado "Noche y Niebla" ("Nuit et Broulliard", 1955)

Si bien tendremos que esperar para ver el film, es realmente digno de mención el hecho de que vuelva a aparecer en la cartelera un film de un director histórico que, ya con la sola creación de las dos películas que mencionamos un poco más arriba, amerita a revisar cualquier cosa que produzca de aquí en más: de una u otra manera, será un espectáculo más que interesante.

Vía: Alfa Films ׀ Foto: primordiales.blogspot.com