Todos los años hay grandes olvidos en la entrega de los Oscars. Un actor que no ve reconocida su gran interpretación, un director innovador al que no nominan, o una película que gusta a todo el mundo menos a los académicos. Ya estamos acostumbrados a ese tipo de olvidos. Lo que es menos común es un olvido en los obituarios.

Como sabéis, uno de los momentos más emotivos de todos los años es aquel en el que la Academia recuerda a las estrellas y profesionales desaparecidos en el presente año. En la gala del pasado domingo hubo lugar para Patrick Swayze, para Brittany Murphy, para Karl Malden, incluso para un poco prolífico en el cine Michael Jackson y algunos completos desconocidos para el gran público. Pero para quien no hubo sitio fue para Farrah Fawcett, la actriz que se hiciera famosa en televisión gracias a “Los Ángeles de Charlie” pero que también trabajó en películas como “La fuga de Logan” o “Extremities” por la que estuvo nominada al Globo de Oro. La excusa de que era una actriz de TV no vale.

Grandes personalidades se han sumado a la crítica a la Academia. Su ex-pareja, Ryan O’neill y actrices como Jane Fonda han condenado duramente esta ausencia. Por su parte, la Academia ha aducido que “todos los años ocurre esta desafortunada realidad de no poder incluir a todo el mundo”. Vale que mucha gente muere a lo largo del año, pero señores: han incluido a un actor de western de serie B, un productor británico o un guionista italiano. Sin menospreciarlos, excluir a la Fawcett ha sido un olvido garrafal y por muchas excusas que pongan no podrán justificarlo.

Via y Foto: El Mundo