the hurt locker

Tras triunfar en los Satellite Awards y en los Director’s Guild, y partir como una de las favoritas para los Oscars, esta semana se ha estrenado en nuestras salas “The Hurt Locker (En tierra hostil)” la última película de la, a veces, interesante Katherine Bigelow.

“The Hurt Locker” narra las peripecias de un grupo de artificieros en la guerra de Irak. La llegada de un nuevo compañero que no parece tener miedo a nada perturba la ya de por si perturbada vida de los soldados. Bigelow puede presumir de tener una puesta en escena y un manejo de la tensión impresionantes. No obstante, hay algo que falla en la película. “The Hurt Locker” está formada por una sucesión de secuencias devastadoras, momentos de cine puro y duro, y con una galería de personajes bien construidos. Pero carece totalmente de unidad narrativa. Las secuencias pese a compartir personajes y pese a breves relaciones causa-efecto, son autoconclusivas, son pinceladas de la vida de un grupo de soldados con un trabajo de mierda, que no entendemos por qué hacen. Tan solo en el final, en ese epílogo a modo de flashback que por fin nos saca del infierno de Irak, entendemos las auténticas motivaciones (si es que las hay) del protagonista, entendemos el porqué de esa anotación al principio de la película en la que se nos compara la guerra con la droga. “The Hurt Locker” es a la guerra lo que “Trainspotting” era a la heroína. Si a este enfoque innovador, a esas secuencias magistrales, a ese gran sentido del ritmo, y a esa puesta en escena brutal, Bigelow le hubiera añadido una narración con pulso y sentido, estaríamos sin duda ante la película del año.

Aún así, la película es altamente recomendable. El punto de vista que toma te atrapa desde un primer momento, y la directora logra que vivas con sus personajes el infierno de su trabajo, hace que quieras seguir yendo con ellos a desactivar bombas, pese a que no hay ni un solo personaje atractivo en toda la película. Bigelow tampoco se posiciona con respecto al conflicto de Irak. Y a mi me parece un acierto. No es ésta una película contra la guerra, ni a favor, es una película sobre las consecuencias de la guerra (una más). Igual que Irak podría ser cualquier otra guerra, pero es el momento de Irak y es la que toca. La misma historia se podría haber contado en Vietnam, Malvinas, la 2ª Guerra Mundial o cualquier conflicto que cuente con soldados que necesiten hacer su “trabajo de mierda”. Porque pese a lo que pueda parecer a simple vista, la profesión militar no sale muy bien parada de la película. En la figura del Sargento William James, Bigelow crea a un soldado chulo, machista, temerario, imprudente y un tanto estúpido, cuya única valía es su capacidad para desactivar bombas. El epílogo nos deja aún mas claro cuan ruín puede llegar a ser el personaje. Pero aún así logra caer bien. Al final de la película consigues entenderlo porque ese flashback es únicamente comprensible si ya conoces al personaje. Un simple montaje cronológico se hubiera cargado toda la película, ya que James no habría caido bien. Gran acierto por parte de Bigelow.

Pese a sus fallos, “The Hurt Locker” es una gran película para ver en el cine, una mezcla única de cine bélico, cine de acción y drama familiar, un soplo de aire fresco, sobre todo a nivel visual, en un género tan encasillado.

Foto:Viax