En respuesta al análisis sobre la realidad del cine mexicano que escribí el viernes pasado, mucha gente dejó varios comentarios para que hiciera un recuento de lo que, a mi parecer, es lo mejor del cine mexicano. Como siempre, señalo que esta es una opinión personal y no necesariamente empata con opiniones de mis compañeros editores.
La situación actual del cine mexicano resulta paradójica. Por un lado se percibe cierto aumento de la actividad y la producción cinematográfica, así como la inversión en diferentes proyectos de capitales extranjeros —-especialmente de los Estados Unidos—-, que constituyen un estímulo para hacer cosas. Por otro lado el experimento nace en propuestas arriesgadas, obras con una narrativa diferente a las demás. Historias pesadas que corren en espacios independientes y festivales.
Sin embargo, he notado desde el año pasado que el cine mexicano está buscando un espacio en cartelera nacional y los distribuidores se animan a promocionar tanto las películas que pueden tener un público alternativo como el que disfruta de ir al cine a entretenerse.
Los dejo con este breve recuento:
“Cinco días sin Nora” (Mariana Chenillo, 2009)
El año pasado se estrenó una película mexicana que me dejó un grato sabor de boca. “Cinco días sin Nora”, comedia sentimental de Mariana Chenillo. La cinta inicia con un evento dramático que rápidamente adquiere tintes de comedia negra. La discreción muy eficaz de “Cinco días sin Nora” reposa en buena medida en un guión bien equilibrado —-escrito por la propia directora—- y en un notable conjunto de actuaciones.
La comedia de Chenillo expone con malicia las limitaciones y anacronismos de la ortodoxia religiosa, los intereses económicos de los familiares, el contrapunto humorístico de las creencias cristianas en choque con los usos de la tradición judía y finalmente el planteamiento de elegir en que religión creer partiendo de que es algo personal.
“Quemar las Naves” (Francisco Franco, 2007)
“Para poder manejar tu vida con total libertad, es necesario abandonar el nido familiar”. Este mensaje más o menos afortunado según los gustos, se convierte en el hilo conductor de “Quemar las Naves”. Francisco Franco no titubeó al construír una historia difícil de ser concebidad dentro de un contexto social como lo es el Mexicano.
“Quemar las naves” es una película que relata una historia sobre la homosexualidad, el incesto, la dependencia y la búsqueda de identidad. Dejando atrás el tabú, la arquetípica figura de un charro y más aún, la mil veces citada historia de pobreza y drogadicción que nada propone. Franco nos entrega una honesta cinta donde aquello “improbable” de ser, puede ocurrir.
“Párpados Azules” (Ernesto Contreras, 2007)
El azul es el color de la tristeza y la desesperanza, predominante en la imagen y primordial para la creación de atmósferas infestadas de apatía y depresión de este largometraje. Todo tiene un toque de desaliento que nos hace sentir y recordar nuestro propio pasado, presente o futuro. A través de la mirada de Marina (Cecilia Suárez) y Víctor (Enrique Arreola), Contreras nos adentra en la soledad de una mujer y un hombre a la expectativa del tiempo, sin aliento o motivo que permita ponerle candela a la vida.
“Párpados Azules”, el ejercicio que hace revisión de la soledad, miedo o indecisión para experimentar la felicidad, que nos hace caer en estados depresivos prolongados o permanentes; que nos ciegan y cierra la posibilidad de sentir la plenitud cuando se dan los hechos; que nos vuelve inexpresivos y nos convirtamos en nuestro principal contrincante para el éxito. “Parpados Azules” es el manifiesto por vivir al máximo cada momento, las oportunidades son escasas y vida sólo hay una, aprovechar los momentos tal como nos plazca pero no permitir que se nos escapen de las manos, nunca es tarde para comenzar. Cierra los ojos e imagina la felicidad, ábrelos y trata de convertir la fantasía en realidad.
“Intimidades de Shakeaspeare y Víctor Hugo” (Yulene Olaizola, 2008)
En una esquina de la Colonia Anzures, en México D.F., se ubica la casa de huéspedes de la abuela de Yulene Olaizola –directora del filme–, un refugio por donde han pasado todo tipo de personajes. Basándose en la figura de la abuela, Olaizola nos va contando la historia de una forma irresistible; a la vez que el montaje va tramando a la manera de las mejores películas de suspenso. Una historia increíblemente relatada, no por nada, se ha llevado los premios de los festivales FICCO de la Ciudad de México y del último BAFICI en la Argentina.
Esta ópera prima nos muestra las historias cotidianas y familiares en una gran ciudad; sienta al espectador en el salón de casa de una familia, que al no ser peculiar, tiene una forma de contar su cotidianeidad de una forma muy particular. Engancha a la audiencia y no la deja quitar los ojos de la pantalla. Todos los defectos de imagen y sonido quedan escondidos ante la increible narración. Seguramente no defraudará a ningun apasionado de las historias que siempre bailan entre el mito y la realidad.
“Sin Nombre” (Cary Fukunaga, 2009)
Sayra (Paulina Gaitan), una adolescente hondureña, se reúne con su padre para viajar con él a los Estados Unidos; a partir de Chiapas, México, viajan en el techo de un vagón de carga, en donde son vulnerables a la naturaleza y a la violencia. Mientras tanto, en un grupo de maras uno de sus miembros se separa y huye en un tren de carga.
Película bastante realista sobre la inmigración por un lado y sobre los grupos marginales armados —-en este caso los “Maras”— por otro. Toda la parte técnica de la película es muy cuidada, el sonido y la fotografía están de elogio —-cosa rara en las películas de tinte social—-, el guión es sumamente adecuado y realista, las actuaciones muy bien logradas. En resumidas cuentas, un producto acabado y bien hecho que sin ser panfletario te muestra una perspectiva de lo que sucede en la vida real.
Esta selección de películas son parte de lo último que no ha ofrecido el cine mexicano. Son películas que le apuestan a la narrativa y a la imagen realista. Lejos de buscar atención comercial son películas que han tenido voz propia en diversos festivales y han resultado ganadoras. La calidad no está determinada por el paso de cartelera. Les recomiendo que las chequen y también opinen sobre cuáles películas creen que deben de ingresar también a esta selección.
Galería de imágenes
Fotos: Imcine

















Añade un comentario