Como todos saben, el Teatro Kodak en Los Ángeles, California, será nuevamente el recinto donde veremos a la constelación cinematográfica en la 82a entrega de los Oscars. Y quien se hará cargo de decorar el escenario será el arquitecto David Rockwell, quien hizo lo propio también en 2009.

Esta vez, también habrá una espectacular cortina de cristales de Swarovski en la ceremonia, que contará con 18 metros de alto por 30 de ancho. En el decorado general la luminosidad será la especialidad, con colores claros y espejos que darán profundidad al escenario, contrario al negro que vimos en la anterior premiación. Rockwell comentó muy entusiasmado:

“Una de las partes que más me gustan es el suelo blanco que girará, algo que permitirá que la cámara se mueva, al tiempo los presentadores aparecen. Esto servirá para hacer una transición que seguramente los sorprenderá.”

Además, este 2010, el tema evocará aún más el glamour de la historia del cine, y veremos realismo tal, que los presentadores saldrán de sus propias cintas:

“La idea es que el escenario dé la sensación de que la gente emerge de las películas, por lo que tendremos tres cilindros equipados con una pantalla LED en la que se verán imágenes de filmes y de ellas aparecerán los presentadores.”

Está muy claro que impactará, sobre todo porque el arquitecto ensalzó la agilidad como unos de los ingredientes principales en este gran plato de estrellas y premios, que año con año se realiza sin que se escatime en los preparativos. Costosamente, espectacular.

Vía: El Universal | Foto: Weekly Reader