El pasado sábado tuve la oportunidad de ver “A contraluz”, la recopilación de los tres cortometrajes realizados hasta ahora por Eduardo Chapero-Jackson, uno de los directores más prometedores del cine español. El director acudió a la proyección organizada por el Cine Club Forum Mérida en colaboración con la Agencia Freak, y los asistentes, pudimos asistir después a una charla con él en la que se desvelaron algunos secretos de los cortometrajes.
Los cortos de Chapero-Jackson son, cuanto menos, perturbadores. Sin ninguna unión temática ni argumental, “A contraluz” forma no obstante un tríptico homogéneo en el tratamiento y punto de vista de los distintos problemas que abarca.
“Contracuerpo”, el primero de ellos, nos habla de las obsesiones del ser humano y de la autoflagelación como medio para encontrar la (falsa) felicidad. Con el tema de la anorexia como recurso principal, el corto hace gala de una fotografía envidiable y una producción potentísima para tratarse de un primer corto. Quizá narrativamente deja algunos cabos abiertos que no terminan de convencerme, y para mí es el más flojo de los tres, pero aún así, no deja de ser un gran cortometraje.
“Alumbramiento” pasa por ser uno de los mejores cortos del cine español de los últimos años, y sin duda el mejor de la trilogía. Trata de forma sencilla y directa un tema tan serio como la muerte, y principalmente, la aceptación de la misma. En el corto destaca el pulso y la valentía del director para construir todo el corto en torno a un momento final durísimo, que si no llega a funcionar de la forma tan magistral en la que funciona, se hubiera cargado todo el corto. La interpretación de Mariví Bilbao es, sencillamente, extraordinaria. Un gran, y multipremiado, cortometraje que no os podéis perder.
“The End” cierra la trilogía. Es el más largo de los tres, pero también el más narrativo. Cuenta la historia (en clave de western moderno) de una familia en unos Estados Unidos post-apocalípticos en los que el agua se ha convertido en el bien más preciado. El fantástico uso del tempo narrativo del que puede presumir su director en éste cortometraje es su principal baza. Jackson demuestra que no hacen falta caballos ni sombreros para hacer un western en toda regla. El director analiza hasta que punto es capaz el ser humano de deshumanizarse en situaciones límites.
Si tenéis oportunidad de ver estos cortometrajes, no la dejéis pasar. Chapero-Jackson prepara ya su primer largometraje, Verbo, el cual, si tiene sólamente la mitad de madurez que estos tres cortos, será una garantía de buen cine.









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