
Si realizáramos una encuesta sobre quiénes son los maestros del horror contemporáneo en literatura, los resultados, sin ningún tipo de dudas, incluirán un nombre que me fascina particularmente: Clive Barker. Para quien no lo conoce —y quien no lo conoce no sabe lo que se pierde— es el autor de la genial novela Hellraiser y de Los Libros de Sangre, donde podemos encontrar, entre otros relatos, “Dread”.
“Dread” —traducido con torpeza en algunos sitios como “Muerte” cuando debería traducirse simplemente como “Horror”— es el relato que sirve de base para la película homónima dirigida por Anthony DiBlasi. En su ópera prima, el director cuenta con un reparto de jóvenes actores entre los que se encuentran Jackson Rathbone —sí, el mismo que interpreta a Jasper Hale en la saga “Crepúsculo” y quien participa en la última de M. Night Shyamalan, “The last Airbender”—, Shawn Evans, Hanne Steen y Laura Donnely, entre otros.
¿Y de qué va la película? La premisa es más que interesante. Tres estudiantes preparan un documental sobre qué es lo que aterroriza a la gente. Ocurre que este documental, por acción de uno de ellos con algunos “problemitas psicológicos”, se convierte en la misma fuente del horror que le da nombre al film —clásica estructura de la serpiente que se muerde la cola.
La película se estrena en España en enero del 2010, aunque ya ha sido proyectada en el Festival de Sitges en octubre y en la XX Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián el pasado noviembre. Así que ya saben, una muy interesante propuesta para los amantes del género y para aquellos que quieran adentrarse en el universo de Clive Barker, maestro del horror contemporáneo.
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Si la historia es tan impresionante como hellraiser, valdrá la pena acercarse al cine y darle una chance. Todavía sueño con el tío de los pinchos en hellraiser. Eso es terror.
Uf, de Hellraiser todavía guardo la impresión que me dejó al leer la novela. Una prosa limpia, con algunos tics entendibles, pero de un sadismo muy oscuro. Me hacía mirar dos veces al picaporte para ver si se movía con lentitud, procurando que no me diera cuenta. Uf, Hellraiser.