
Existe una larga lista de éxitos editoriales que han sido llevados al cine con mayor o menor fortuna. Entre los últimos, una constante entre los amantes de la versión literaria: “es que era muy dificil de adaptar”. Eso mismo le ocurre a “Millennium 2. La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”. Mientras leía el libro pensaba: “¿Como habrán hecho la película de ésto?”. Porque si bien la adaptación de Millennium 1 me había dejado un sabor un poco agridulce, la historia que sucedía en el segundo volumen era aún mas densa, más profunda, más introspectiva y con muchos más personajes. Así que a la hora de adaptarla, Daniel Alfredson ha hecho lo que la mayoría hace a la hora de adaptar un texto de éstas características: Quedarse en la superficie.
Los hechos transcurren prácticamente de la misma manera que en el libro, están prácticamente todos los personajes, y los acontecimientos están narrados prácticamente de la misma manera, pero condensados. Y esto juega muy en contra de la película. No sabemos qué ha sido de Lisbeth entre las dos películas. No hay presentaciónde prácticamente ninguno de los nuevos personajes. Algunos de ellos incluso pierden peso de manera absurda (Hans Faste o Sonja Modig). Curiosamente algo parecido ocurría en la primera parte con el personaje de Erika Berger. Y gracias a ello ahora no entendemos la relación de ésta con Blomkvist. Me espero algo parecido en la tercera parte con éstos policías.
Pero además de lo dicho, el principal problema al que se enfrenta esta adaptación es a la velocidad a la que ocurren los hechos. No nos da tiempo a asimilar cada acontecimiento, y la cadencia natural que éstos tienen en la novela, en la que la investigación avanza con paso firme, es aquí sustituida por atropellados hallazgos sin sentido, en los que en rara ocasión sabemos quién hace qué y por qué lo hace. Mientras que en la novela nos dejamos arrastrar junto a Blomkvist por las implicaciones de todo lo que está descubriendo, aquí siempre vamos a rebufo de la historia y en ningún caso ni la trama ni los personajes parecen tener la importancia y trascendencia que realmente (se supone) tienen.
Una serie de fallos que no hacen sin embargo que ésta sea una mala película. Pero sí una mala adaptación. Pronto nos llegará la tercera parte, en la que no se como arreglarán todas las lagunas informativas que existen en esta película. Supongo que harán lo mismo que han hecho con ésta: obviarlas. No se preocuparon de decirnos nada de la relación de Palgrem y Salander, de la relación de Blomkvist y Berger; y en ésta se han dejado atrás las motivaciones de Faste, la avaricia de Ekström, o la importancia de Zalachenko, detalles imprescindibles para la historia del tercer libro. ¿Lo explicarán todo en la tercera? Yo apuesto a que no. Al fin y al cabo, la saga Millennium está hecha para todos aquellos que nos hemos leido los libros de Steig Larsson. Para los demás no dejan de ser una serie de telefilmes de alto presupuesto que se ven tan fácilmente como se olvidan. Ah, y por cierto, que si no lo digo reviento: Noomi Rapace es la mejor Lisbeth que podría existir y Michael Niqvist el peor Michael Blomkvist que pordrían haber encontrado.









Añade un comentario