elerizo

Fue un éxito en Francia. En España lleva unas cuantas semanas en cartelera. Tuve la buena idea de verla hace poco y es altamente recomendable. A partir de la célebre novela de Muriel Barbery, “La elegancia del erizo”, la debutante Mona Achache ha dirigido una película que hace honor a su nombre. Al nombre de ella, no al de la novela. Porque “El erizo”, que así se titula la adaptación cinematográfica, es, realmente, una película muy mona.

Una niña suicida que lo filma todo con una cámara de Súper 8 (interpretada por Garance Le Guillermic), una arisca portera (Josiane Balasko) y un japonés cinéfilo (Togo Igawa) comparten edificio en París y, de paso, disquisiciones sobre la literatura, la soledad, la vida, la muerte y las segundas oportunidades. Pero, aunque con esta descripción lo parezca, “El erizo” no es en absoluto plomiza ni un rollo. Habla de temas trascendentales, sí, pero como si no le costara esfuerzo hacerlo. Está rodada con sencilla exquisitez y se degusta placenteramente durante todo su metraje, haciendo gala de una sutil y cotidiana emoción que pasa desapercibida pero se va metiendo dentro.

En un momento determinado, la niña protagonista compara al personaje de Josiane Balasko con un erizo, que, según la niña, es “un animal engañosamente indolente, tremendamente solitario y terriblemente elegante”. Esta comparación no es gratuita, pues la propia película es también como un erizo: lo interesante es descubrir lo que se oculta bajo sus púas.

Foto: Alta Films