
Tengo que reconocer que me la han colado. Me he dejado atraer por el título y por mi amor a la gran manzana…. Pero me he encontrado con una más dentro de la maraña de comedias “románticas” que estrenan cada año. Género, por cierto, infravalorado a causa del gran número de bodrios que lo componen.
“Nueva York para principiantes” puede ser una de las peores “traducciones” que se les han ocurrido a los brillantes distribuidores españoles. El título original “How to loose friends and alienate people” al menos no lleva a engaños. Si esperas que Nueva York sea parte importante de la trama, vete olvidando.
La historia de Sidney Young, un periodista británico que recibe una oferta de una de las principales revistas americanas, no es ni mas ni menos que “El diablo viste de Prada” en versión masculina. Lo que allí eran modelos y diseñadores, aquí son actores y directores. Lo que allí eran desfiles y fiestas aquí son estrenos y fiestas. Y lo que allí era aburrido y previsible, aquí sigue siéndolo.
Ni siquiera la presencia del siempre interesante Simon Pegg y algunos gags realmente divertidos consiguen elevar la media de una película fallida con un planteamiento interesante. Si bien parece querer indagar en los entresijos de la industria hollywoodiense y sacar a la luz las miserias de las relaciones entre famosos y medios de comunicación, se queda solo en eso, el planteamiento. Porque a medida que avanza la película la poco interesante y previsible historia de amor va tomando importancia, en detrimento de lo único interesante que había en la historia.
Así, las críticas al mundo de la fama y los oropeles son poco atrevidas, almibaradas y sólo adquieren interés en algunos momentos como la fiesta en el club de campo, o en el personaje de Megan Fox. Curioso lo de éste personaje. No estoy seguro de si Fox se ha sabido reír de ella misma, o si ha sido el director el que se ha reído de ella y encima en su cara. Lo único que puedo decir es que el personaje (que no la actriz) de Sophie Maes es lo único interesante de la película por el acertado retrato que hace de ese grupo de actrices basados única y exclusivamente en un cuerpo bonito y que suben como la espuma gracias precisamente e los medios de comunicación (no hay más que ver la foto que encabeza este post para comprobarlo).

En definitiva, una oportunidad malograda, ya que la idea puede dar mucho juego como ya se ha demostrado en “El juego de Hollywood” y otros muchos ejemplos. Menos mal que siempre nos queda Jeff Bridges, que una vez más vuelve a bordarlo. Las múltiples referencias al cine clásico y a “La Dolce Vita” no hacen mas que recordarte que en tu videoteca seguro que hay mejores películas que ésta.
Fotos: Film Affinity










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