
Es Nochebuena, y el orondo Papá Noel ya surca el cielo a bordo de su trineo mágico, tirado por renos mágicos. O quizá sólo los renos sean mágicos… Ni idea… Pero allá va, vestido con su traje rojo y su gorrito, con su barba mullida, a repartir regalos entre los niños que han sido buenos durante todo el año. Y así lleva haciéndolo muuuuucho tiempo. ¿Pero y si mañana los más pequeños de la casa se levantaran -con una excitación que solo podría provocar a la ingesta de diez litros de café-, corrieran como locos hacia el árbol de Navidad y descubrieran horrorizados que Papá Noel no les ha dejado absolutamente nada? Pues esto es lo que se le debió de pasar por la cabeza a Tim Burton cuando escribió la historia de “Pesadilla antes de Navidad”, un filme de animación revolucionario que narraba cómo Jack Skellington y los habitantes del pueblo de Halloween decidían secuestrar a Sandy Claws (alias Santa Claus) en plena época navideña. Una película repleta de números musicales tan buenos como éste:
¿El monstruoso y malvado Oogey Boogey Man intimidando a un indefenso Papá Noel, en una especie de cámara de torturas? Eso sólo puede salir de una mente como la de Burton. Sin embargo, mucha gente piensa que fue él mismo quien dirigió la cinta, pero tras las cámaras se encontraba Henry Selick, un hombre que seguramente tuvo que aguantar durante años que todo el mundo pusiera por las nubes la nueva peli de Tim Burton. Afortunadamente, la ley universal del karma sigue vigente y este año, gracias a la estupenda “Los mundos de Coraline”, Selick se ha consagrado en el mundo de la animación.
¡¡Feliz Navidad a todos!! Y si mañana no encontráis vuestros regalos, ya sabéis, echadle la culpa a Jack Skellington. O al Grinch.










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