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Generalmente en los dramas-románticos estamos acostumbrados a que la historia que se arma esté basada en los conflictos "catastróficos y patéticos" que ocurren durante un romance promedio. Lo importante son las acciones que cada uno de los personajes toma, o de los sucesos inoportunos que suceden (un viaje inesperado, un desencuentro, un cambio de domicilio, y malentendidos en general). Pero ciertamente, me llama la atención cuando el drama surge del detalle mínimo. Me gusta que se describa bien al protagonista, que el conflicto esté entre líneas y que surja del personaje (y que éste sea único). Por eso festejo los dramas cuando el personaje puede viajar en el tiempo, tiene una incapacidad de recordar, o tiene una obsesión por alguna cosa, algo fuera de lo común digamos...

En "The Last Word", película dirigida y guionada por Geoffrey Haley, (atención aquellos que no la vieron porque voy a comentar partes de la trama) el protagonista es un escritor llamado Evan que se dedica a redactar de forma poética las últimas palabras de sus clientes suicidas. Evan (Wes Bentley) es un hombre solitario que no tiene relación afectiva con nadie, hasta que una mujer (Winona Ryder) -absorbente a más no poder- entra en su vida de una manera extraña.

No es una película que haya que mirar con expectativas esperando ver efectos especiales, o cosas increíbles. Es un filme para mirar con tranquilidad y en observación. Es el tipo de películas para un "domingo a la tarde". No es nueva, su estreno se dio en el 2008, pero les alcanzo el tráiler (que promociona al filme con un aire de película "vértigo" cuando en realidad es un filme más tranquilo):

Foto: lashorasperdidas