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Turbio asunto el que trata “Las dos vidas de Andrés Rabadán”, el primer largo de “ficción” del hasta ahora documentalista Ventura Durall. Pongo la palabra “ficción” entre comillas porque en realidad se trata de una ficcionalización libre de la vida de Andrés Rabadán, quien, en 1994, provocó que descarrilaran tres trenes y, un mes después, mató a su padre con una ballesta. Los medios le bautizaron como “el loco de la ballesta” y desde entonces permanece encerrado en un psiquiátrico penitenciario, donde ha escrito el libro “Historias desde la cárcel”.

“Me costó convencer a Rabadán de la necesidad de emprender un viaje hacia su propio pasado, de escarbar en lo más profundo de su alma, de revisitar aquellos tiempos que lo llevaron a ese estado mental y a una situación límite. Poco a poco, carta a carta, Andrés se fue abriendo, contándome pequeñas historias íntimas de su niñez, de su adolescencia, de su círculo familiar y de amistades”, cuenta Ventura Durall. El proceso de investigación dio lugar a dos obras cinematográficas complementarias: el documental “El perdón” y esta película, “Las dos vidas de Andrés de Rabadán”, que se estrena en los cines españoles el 4 de diciembre.

En el filme, Rabadán planea escapar del psiquiátrico penitenciario en el que se encuentra encerrado, pero la entrada de una nueva psiquiatra y su relación cada vez más íntima con una enfermera de la prisión le hacen replantearse su huída y le llevan a enfrentarse con su propio pasado para intentar entender qué le pudo llevar a cometer sus horribles crímenes. El asesino está interpretado por Àlex Brendemühl, y Mar Ulldemolins, Clara Segura y Andrés Herrera le acompañan en el reparto.

Vía y foto: Nanouk Films