Imagen de La Antena, de Esteban Sapir

Con La Antena, el argentino Esteban Sapir se aventuró a realizar una película que fuera homenaje al cine mudo, especificamente al que corresponde al expresionismo alemán. Es la historia sobre una ciudad que ha perdido la voz. La televisora, dueña de la única trasmisora, vende galletas a todos los habitantes que sólo se alimentan de ellas, un tanto autómatas ante la caja idiotizante. Pero hay una mujer que tiene voz y el dueño de la televisora quiere utilizarla para sus malévolos objetivos.

La Antena es una aventura familiar, llena de paráfrasis del cine mudo. Empieza con la imagen de un par de manos que tocan una máquina de escribir vieja como si se tratara de un piano. La música en La Antena tiene un papel incluso más importante que el de la imagen, la cual se anima con palabras escritas al estilo de la novela gráfica.

Se disfruta mucho al mirarla, es visual y es musical: muy agradable. Filmada en blanco y negro, con nostálgicos efectos especiales, esta cinta es recomendable para verla en familia o con amigos que sean fanáticos del cine mudo. Aunque mi acompañante de nueve años de edad se aburrió un poco y prefirió ir a jugar con el gato (es un poco disperso), hubo momentos en que las imágenes lo atraparon por completo.

La Antena

Visual y sonoramente, la cinta me ha gustado, aunque por momentos la sintiera un poco larga. Para mi, lo único que me pareció desafortunado fue el uso de dos símbolos: la esvástica y la estrella de David. Personalmente creo que
con el par de escenas en las que utilizan dichos símbolos, la película pierde algo. Mucho de lo que con un gran trabajo de abstracción había logrado poéticamente se desvanece y cae de mi gracia. No sé, me gustaba su universalidad, los múltiples significados que le podíamos atribuir a esa ciudad y la pérdida de su voz. Creo que era uin texto que no necesitaba más explicaciones. Pero bueno, esa es mi opinión y no dudo que me esté perdiendo de una valiosa clave para apreciar La Antena en su totalidad.

Igual la recomiendo, es una muy buena producción, de esas que muestran que hay personas trabajando seriamente en el cine argentino. ¿La han visto? ¿Les gustó?

Sólo me quedó una duda, a momentos recordé El eternauta, una importante novela gráfica de Oesterheld, sobre todo con la incesante nieve y los trajes... bueno, habrá que preguntarle a Sapir, quizá el me pueda decir si mi sospecha de que dialoga con la historieta argentina es fundamentada o no. Si lo es, ¡qué lindo homenaje!

Fotos: La Antena