ALICE

Con tanta expectativa alrededor de la Alicia de Burton, creo prudente recuperar del archivo una versión tan brillante como la Alice (Neko z Alenky) del checo Jan Svankmajer. Realizada en el lejano 1988, esta estremecedora transposición de Alicia en el País de las Maravillas es una de mis películas preferidas.

Realizados con animaciones físicas y slow motion los efectos especiales continúan vigentes porque responden a una estética coherente y fascinante. Apenas empezar, estamos en un mundo onírico correspondiente a nuestras más primarias pesadillas. El conejo blanco es resultado de un taxidermista juguetón y nos pone la piel de gallina cuando devora el aserrín que rellena su cuerpo, la pequeña Alicia se convierte en una muñeca, desfilan cráneos y calcetines que toman vida ante la niña: una macabro baile que al mismo tiempo evoca la fantasía y la soledad en la infancia.

Títeres de sombra, muñecos y animales vivos habitan el mundo de Alice, quien, en lugar de entrar por una madriguera, es absorbida por un escritorio. La Alice de Svankmajer no se aburre en un bello campo soleado sino que se encuentra en una sórdida habitación, rodeada de objetos adultos, sola y en el encierro. En esta lectura del director checo, la obra de Lewis Carrol se materializa en un retrato psicológico de la niñez contemporánea.

Seguramente Burton conoce la versión de Svankmajer y espero que haya aprendido mucho del filme. La tan esperada obra de Burton tendrá actores reconocidos y bellos, imágenes y ritmo más apto para públicos globales, lo cual definitivamente le generará un éxito poderoso. Ignoro el costo de Alice en 1988 pero su carácter más artesanal sabe a más tiempo humano consumido que billetes. Para mi siempre será “La Alicia”, un clásico oscuro y memorable. Será interesante que ambas películas puedan dialogar, por ello me parece esencial que volvamos a ver el trabajo de Svankmajer antes de marzo 2010.

Foto: Vallhalagate