silacosarodaje

He aquí otra más del cine como churros que nos fabrica Woody Allen cada año, si bien es cierto que los churros de Woody suelen estar más ricos que los de cualquier otra churrería… En “Si la cosa funciona (Whatever works)”, vuelve a haber un alter ego de Allen, una chiquilla rubia y un poco lerda, pesimismo existencial, un regreso a Nueva York tras las escalas en Londres y Barcelona

La película va sobre las casualidades, la suerte y los recovecos del destino, y la historia que se cuenta importa poco, porque es delirante y nada verosímil, así que se trata de intentar disfrutar con hora y media de fresca comedia acerca de los aspectos más absurdos de la vida misma… aunque yo apenas haya sonreído esta vez. En contra he tenido mi escasa empatía hacia el actor protagonista, Larry David, o lo previsible que se me ha hecho el guión (algunos “giros” en la recta final son demasiado facilones para lo que se espera del director de “Annie Hall”).

Hay inteligencia y lucidez en “Si la cosa funciona”, sin duda, pero es tan fea de ver y tan simple técnicamente (perdí la cuenta de los fallos de raccord que presenta el torpe montaje), que deseé ansiosamente que Allen vuelva a brindarnos pronto una obra más trabajada y ambiciosa, como “Match point”, en vez de estas comedias precipitadas y hechas con la ley del mínimo esfuerzo. Por más que su mínimo esfuerzo pueda resultar brillante en muchas ocasiones. A ver qué tal la próxima, con Banderas y Hopkins.

Foto: TriPictures