infectadoscarriers

Tenía ganas de ver este primer largometraje de los hermanos David y Àlex Pastor, catalanes y cortometrajistas que lograron la hazaña convencer a los señores de Paramount Vantage para que les produjeran este guión, materializando así su ópera prima en tierras americanas. Por si no lo sabéis, “Infectados (Carriers)” transcurre en un mundo devastado por un virus que mata a la gente y deja sus cadáveres putrefactos. Con este panorama, dos hermanos y sus respectivas chicas intentan llegar a una playa paradisiaca donde poder empezar de cero cuando el virus se extinga.

Y hay poco que reprochar a esta ópera prima, que está espléndidamente rodada y fotografiada, bien interpretada (loable trabajo el de Chris Pine) y narrada con un interesante enfoque de road-movie intimista (el caos provocado por el virus sólo lo vemos a través de los ojos de los protagonistas durante su periplo). El problema, para mí, es el modo en que han intentado venderla. Si veis el tráiler, sabréis a qué me refiero. Porque el tráiler parece el de una película de puro terror, con infectados que se vuelven zombis y dan mucho miedo. De hecho, la primera mitad de la historia también juega a hacerte creer, entre distintos y tramposos golpes de efecto, que los muertos van a revivir de un momento a otro para comenzar a devorar a los demás. Pero no, esto nunca ocurre, los muertos están muertos y punto, y es mejor que entréis avisados a la sala, porque la disfrutaréis de la forma correcta.

“Infectados” no es cine fantástico en sentido estricto: es cine “realista” sobre el ser humano enfrentado a su propio instinto de supervivencia en un contexto extremo y desolador. Y, como tal, cumple sus objetivos. Pero cuando te hacen creer que estás ante una de zombis, pues te quedas con las ganas de que alguien se coma a alguien.

Foto: DeAPlaneta