
Winston Churchill dijo en una ocasión que las críticas no son agradables, pero son necesarias. Quizá tenía razón, el hombre, pero a mí es que no me gusta criticar… Habituado a leer revistas especializadas de cine y webs sobre el séptimo arte, cada vez que veo una película mi mente intenta puntuarla de una a cinco estrellas. Y me niego. Rotundamente no. Así que allá va mi no-crítica de “Siete mesas de billar francés”.
Dirigida por Gracia Querejeta, la cinta -que se estrenó en 2007- cuenta cómo Ángela (Maribel Verdú) se enfrenta a dos momentos muy dolorosos de su vida: la muerte de Leo, su padre, que regentaba un salón de billares, y el descubrimiento de que su marido (José Luis García Pérez) es un policía corrupto. Decidida a empezar una nueva vida, Ángela se marcha a Madrid con su hijo Guille (Víctor Valdivia) para intentar sacar a flote el negocio familiar de los billares junto a la viuda de su padre, Charo (Blanca Portillo). Para ello, se lanza a formar un equipo de billar con los amigos del difunto. Sin embargo, ciertas viejas heridas comenzarán a doler de nuevo.
La verdad es que no soy precisamente un amante del cine español (y he visto mucho). Por eso, me alegra encontrarme de vez en cuando con películas así. Los actores están estupendos, especialmente Blanca Portillo, aunque he de reconocer que a Valdivia, el niño, no lo soporto (en “La educación de las hadas” era aún más insufrible… Buf…). El guión, del propio Querejeta y de David Planell, respeta mucho la estructura clásica: la protagonista tiene un objetivo bien definido y debe superar diversos obstáculos para alcanzarlo. Entre ellos, sus propios demonios internos. Por otro lado, las tramas secundarias refuerzan muy acertadamente la principal (unas más que otras, claro). A destacar el trío formado por Ángela, Charo y Antonio (uno de los amigos de Leo, interpretado por Jesús Castejón), y su compleja relación con el difunto, a cuya sombra siguen viviendo los tres a pesar de su desaparición. Por cierto, Amparo Baró, la inolvidable Sole de “7 vidas”, tiene un pequeño papelito como la madre de Charo. Gran actriz… En definitiva, una cinta española muy recomendable.










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