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Una buena tarrina de helado, un sofá cómodo y caja de pañuelos de papel a mano. Ésta es la imagen que se desprende del visionado de "... Y que le gusten los perros", una película para chicas con la que los novios de éstas suelen sufrir en el cine. Se trata de una comedia romántica perfecta. Perfecta en el sentido de que lo tiene todo. Hay una chica, Diane Lane, que acaba de divorciarse, que echa de menos a su ex y a la que todos buscan un amigo con el que emparejar porque aún está de buen ver. Hay un chico malo, Dermot Mulroney, resultón pero un tanto picaflor que, además, es el padre de uno de los alumnos de ella. Y, claro está, también hay un chico bueno, John Cusack, no tan resultón pero mucho más de fiar que el anterior, también divorciado y sin ganas de salir de nuevo al mercado.
Sarah (Lane) conoce al segundo de ellos, Jake, a través de un anuncio en internet que colgó la hermana de ella y que acababa con un "... y que le gusten los perros". Se conocen, surge la magia, pero no hay condones (esto es literal) y para cuando los tienen, el otro, Bob, se cruza entre ellos. Un enredo propio de comedia romántica que tiene y debe acabar bien. Por eso es una comedia romántica perfecta, porque, guste o no, hay que reconocer que tiene todo lo que el género requiere. Protagonistas con más o menos tirón (para eso están los gustos), equívocos, personajes con un poco de gracia, amor y desamor a partes iguales y un final que acabará gustando al femenino público. La mayoría de las comedias románticas son todas iguales, por eso funcionan y por eso se siguen haciendo. "... Y que le gusten los perros" es una buena opción para los amantes de este género. La dirigió, allá por 2005, Gary David Goldberg.
Foto: Warner Bros.