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“Harry Potter y el Misterio del Príncipe” se estrenará el próximo 15 de julio en España, pero algunos ya hemos podido verla en un pase previo. Y la conclusión es que, aunque es entretenida (no tanto como las anteriores) la sexta entrega del niño mago ha sufrido un serio problema de hormonas descontroladas. La película arranca muy bien, con ataques de mortífagos sobre Londres, el secuestro de Ollivander en el callejón Diagon y uno de los puentes más famosos de Londres destruido mientras los muggles corren para salvar sus vidas. Un comienzo espectacular que, sin embargo, se pierde después tras los muros de Hogwarts.

Allí, en el castillo, lo que menos parece importar es que Voldemort (que ni aparece en escena) anda ahí fuera preparando su regreso por todo lo alto. Los líos entre Hermione (Emma Watson) y Ron (Rupert Grint) y Harry (Daniel Radcliffe) y Ginny (Bonnie Wright) cobran mucha importancia. De acuerdo que es interesante para la trama, pero, personalmente, me hubiese gustado ver a los protagonisas desenfundar más su varita y que se hubiese dado más importancia a la lucha entre el bien y el mal que se está librando. Al fin y al cabo, era lo que prometía el tráiler. Pero salvo por el descontrol hormonal que viven los protagonistas en “Harry Potter y el Misterio del Príncipe”, la película no está mal.

Dura algo más de dos horas y no se hace nada larga. Entretiene y tiene escenas interesantes como la entrada de Bellatrix Lestrange (Helena Bonham Carter) en Hogwarts con su cuadrilla de oscuros magos, la búsqueda de horrocruxes por parte de Dumbledore (Michael Gambon), la visita a la tienda de los gemelos Wesley, la aparición del narcisista profesor Horace Slughorn (Jim Broadbent) o las visitas al pasado de Tom Riddley, es decir, Voldemort. Además, tampoco hay que despreciar la vis cómica del personaje de Harry Potter, algo más maduro en esta entrega y con alguna que otra gracia que Daniel Radcliffe solventa con soltura. En líneas generales, la película aprueba, aunque se centre demasiado en los líos amorosos de los protagonistas y por momentos parezca la típica película para adolescentes ambientada en un instituto. Al fin y al cabo, ésta sexta entrega es el preludio de la batalla final, en la que sí que habrá mucha acción. Y, lo más importante, te deja con ganas de más.

Foto:Masaky